Que Baja Mejor La Fiebre Ibuprofeno O Nolotil?

Que Baja Mejor La Fiebre Ibuprofeno O Nolotil
¿Qué es mejor para bajar la fiebre acetaminofen o ibuprofeno? 2 mayo de 2022 El ibuprofeno fue ligeramente más eficaz para reducir la fiebre entre cuatro y 24 horas después de su administración, y hubo pruebas de calidad moderada de que el ibuprofeno también fue más eficaz después de eso.

¿Cuándo usar Nolotil?

Qué es el nolotil – El Nolotil es un tipo de analgésico y antipiréticos cuyo principio activo es el metamizol. Se utiliza para el tratamiento del dolor moderado o intenso de tipo cólico, de origen tumoral o tras un post-operatorio. También sirve para la fiebre alta cuando no responde a otros medicamentos.

El efecto del medicamento es rápido, notándolo entre los 30 y 60 minutos tras la ingesta. Su consumo está sujeto a prescripción médica y es importante tener en cuenta que su uso es para el corto plazo. Se administra por vía oral y las cápsulas deben ingerirse enteras, sin masticar, con ayuda de un poco de líquido.

La dosis se establece en función de la intensidad del dolor o la fiebre y de la sensibilidad de cada persona. Nunca debe superarse la cantidad indicada, siendo aconsejable seleccionar la cantidad más baja necesaria. La dosis máxima diaria es de 3.450 mg (correspondiente a 6 cápsulas).

Nolotil no se debe utilizar en niños menores de 15 años de edad, tal y como advierte la AEMPS. En embarazadas no debe tomarse en los 3 últimos meses de embarazo y no se recomienda su uso en el primer y segundo trimestre. La sobredosis puede generar nauseas, vómitos, dolor abdominal o deterioro de la función renal,

En raras ocasiones puede afectar al sistema nervioso central.

¿Cómo bajar la fiebre de 40 grados en un adulto?

Tratamiento de la fiebre en un adulto – Los adultos con fiebre de 103 °F (39,4 °C) o más generalmente tendrán aspecto de estar enfermos y se comportarán como si lo estuvieran. El objetivo principal del tratamiento es aliviar las molestias y ayudarte a descansar. Para tratar la fiebre en casa:

  • Bebe mucho líquido para mantenerte hidratado.
  • Usa ropa liviana.
  • Usa una manta liviana si sientes frío, hasta que pasen los escalofríos.
  • Toma paracetamol (Tylenol, otros) o ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros). Sigue las instrucciones de la etiqueta.

¿Que quita más rápido la fiebre paracetamol o ibuprofeno?

Objetivo. El objetivo del estudio es analizar comparativamente la eficacia de ibuprofeno y paracetamol, y evaluar la posible repercusión sobre la misma de sexo, peso, talla y enfermedad subyacente. Pacientes y métodos. Se recogieron los datos de filiación de 166 niños con temperatura axilar igual o superior a 38 °C. Se administraron 15 mg/kg de paracetamol a 80 de ellos y 7 mg/kg de ibuprofeno a 86. Se recogió después la temperatura que presentaban a los 60, 120, 180 y 240 min de su administración. Con estos datos se realizó un análisis estadístico, incluyendo un análisis de datos apareados. Resultados. Ibuprofeno y paracetamol consiguieron dejar afebriles en algún momento del estudio al 90 % de los niños. El 74 % de los pacientes permanecieron afebriles 4 h después de administrarlos. En la muestra global, las temperaturas obtenidas con ibuprofeno frente a paracetamol fueron: 37,66 6 0,73 frente a 37,80 6 0,65 (p 5 0,22) a la hora de su administración; 37,09 6 0,83 frente a 37,29 6 0,71 a las 2 h; 37,12 6 1,05 frente a 37,28 6 0,87 (p 5 0,64) a las 3 h; 37,40 6 1,12 frente a 37,46 6 1,00 (p 5 0,72) a las 4 h. La máxima velocidad de descenso se alcanzó durante los primeros 60 min (­1,32 6 0,83 para ibuprofeno frente a ­1,09 6 0,77 con paracetamol; p 5 0,10). En cuanto al factor edad, en los niños de edad comprendida entre 5 y 12 años se lograron temperaturas significativamente menores con ibuprofeno que con paracetamol (38,00 6 0,65 frente a 37,45 6 0,43 en la primera hora; 36,71 6 0,66 frente a 37,60 6 0,93 en la segunda hora; 36,80 6 0,79 frente a 37,67 6 1,12 en la tercera hora). El análisis de datos en función del peso, sexo y enfermedad no mostró diferencias significativas. Conclusiones. Ibuprofeno y paracetamol demostraron ser efectivos a la hora de descender la temperatura. Ambos fármacos mostraron una eficacia antitérmica similar, salvo en los niños mayores de 5 años, donde se demostró mayor eficacia con ibuprofeno. Peso, sexo y enfermedad de base no determinaron diferencias de eficacia. Palabras clave: Fiebre Niños Ibuprofeno Paracetamol Texto completo Introducción La fiebre, dentro del marco de la población pediátrica, constituye el motivo de consulta más frecuente en los servicios de urgencias y el segundo motivo de consulta más frecuente en los centros de atención primaria 1, Además, el grupo de los fármacos más consumidos en nuestro sistema sanitario en la actualidad son los antipiréticos y los analgésicos no narcóticos 2, La fiebre sigue siendo, hoy por hoy, un motivo de inmensa preocupación para los padres 3,4, Si bien el proceso patológico que lleva a la aparición de fiebre es lesivo, la respuesta febril puede ejercer un efecto beneficioso en la defensa del huésped a la agresión. Hay algunos expertos que piensan que tratar de resolver la fiebre puede aumentar la mortalidad en infecciones graves y prolongar el curso de las infecciones virales a través de dificultar la respuesta inmunológica 5, En cualquier caso, el tratamiento de la fiebre produce ventajas cuando la fiebre es sintomática 6 o cuando puede complicar una enfermedad subyacente. Los fármacos más utilizados para combatir la fiebre en el ámbito pediátrico son dos: paracetamol 7-10 e ibuprofeno 11-14, Si bien en diversos estudios se ha comparado la eficacia antitérmica de ambos 15-34, pocos de ellos se han realizado en nuestro medio. El presente estudio trata de evaluar comparativamente la efectividad de ibuprofeno y paracetamol en niños de nuestro medio. Además, se analizará la posible repercusión de sexo, peso, edad y tipo de infección sobre el descenso térmico logrado con cada uno de ellos. Material y métodos Población Se han estudiado niños de edades comprendidas entre 6 meses y 12 años en los cuales se verificó en el Servicio de Urgencias del Hospital Materno-Infantil 12 de Octubre una temperatura axilar igual o superior a 38 °C, y que padecían una de las siguientes infecciones: catarro de vías altas, faringoamigdalitis, bronquitis aguda, bronquiolitis, neumonía, laringitis u otitis media. La elección del fármaco administrado en cada paciente fue decisión del pediatra que lo atendió, en función de las preferencias del niño o de los padres. Se excluyó a todos los niños que habían recibido paracetamol en las 4 h previas o ibuprofeno, 6 h antes. También se excluyó a los niños que vomitaron el fármaco al poco tiempo de su administración. Dosis y formato La dosis administrada de paracetamol (asignación A) fue de 15 mg/kg, en el formato y presentación disponible en el servicio de urgencias, que fue en todo momento Apiretal®. La dosis administrada de ibuprofeno (asignación B) fue de 7 mg/kg en el formato y presentación disponible en el servicio de urgencias, que fue, entre noviembre de 2001 y enero de 2002, Dalsy®, y entre febrero de 2002 y octubre de 2002, Junifen®. Entre noviembre de 2002 y enero de 2003 recibieron Dalsy®. Variables En todos los niños se recuperaron las características demográficas (edad, sexo, peso) y enfermedad. La medición de la temperatura se hizo con termómetro de mercurio durante 4 min en la región axilar a los 0 (t0), 60 (t1), 120 (t2), 180 (t3) y 240 (t4) min de la administración del fármaco. Cada una de estas temperaturas se reflejó en la hoja de captación de datos dispuesta a tal efecto, y que se entregó a los padres del niño, y en la cual se consignaba, además de las temperaturas, la enfermedad que padecía su hijo. La primera determinación térmica se hizo en urgencias, y el resto, en el domicilio de los padres. A través de una llamada telefónica se interrogó a éstos sobre las diferentes temperaturas. Se excluyeron aquellos padres que no tuvieran a su disposición un termómetro de mercurio y a aquellos que no demostraran un firme compromiso para tomar rigor e interés en este estudio. Análisis estadístico Se parte de cinco variables cuantitativas (registradas como t0, t1, t2, t3 y t4) y cinco cualitativas, dos de las cuales eran variables dicotómicas tipo sí/no, registradas informáticamente como “paracetamol” (que responde a la pregunta ¿se ha administrado paracetamol a este paciente?) y “mujer” (que responde a la pregunta ¿esta paciente es niña?). Las tres variables cualitativas restantes fueron ordinales: “peso” (agrupado en categorías: “peso 1”, 0-10,0 kg; “peso 2”, 10,1-20,0 kg; “peso 3”, 20,1-30,0 kg, y “peso 4”, > 30 kg); “edad” (agrupada en categorías: “edad 1”, 6 meses 1 día-2 años 0 días; “edad 2”, 2 años 1 día-5 años 0 días; “edad 3”, 5 años 1 día-10 años 0 días). Por último, la variable enfermedad se agrupó en siete categorías: 1 (catarro de vías altas), 2 (faringoamigdalitis), 3 (neumonía), 4 (bronquitis), 5 (bronquiolitis), 6 (otitis media) y 7 (laringitis). El análisis estadístico incluye una comparación de las medias térmicas registradas con ambos fármacos en el total de la muestra, a lo largo de los distintos momentos en los que se realizó la medición, esto es, en el tiempo 0 (t0), 1 h después (t1), 2 h después (t2), 3 h después (t3) y 4 h más tarde (t4), ponderadas todas ellas a través del valor de la t de Student. Para valorar y comparar la disminución de temperatura con ambos antitérmicos se hizo un análisis de datos apareados. Se ha analizado si hay o no diferencia significativa de temperatura en los distintos tiempos de medición, cuál es la temperatura mínima conseguida con cada antitérmico, en qué instante se produce ésta, en qué intervalo temporal se alcanza la mayor velocidad de descenso y desde qué momento comienza a subir la temperatura. Finalmente, se han valorado las temperaturas obtenidas para cada antitérmico según sexo, peso, edad y enfermedad de base, en función de un doble análisis: análisis directo y análisis de datos apareados en horas consecutivas (t0t1, t1t2, t2t3 y t3t4). Del resto del análisis apareado (entre horas no consecutivas) se consideraron únicamente las cifras y el tiempo que consiguen el máximo de descenso de temperatura. En el análisis directo, se ha utilizado como prueba de significación estadística la t de Student en el caso de muestras de más de 30 sujetos y la U de Mann-Whitney en el caso de muestras de menos de 30 sujetos. En el análisis apareado, se ha empleado como prueba de significación estadística la t de Student apareada si la muestra es de más de 30 sujetos o el test de Wilcoxon si es menor de 30. Los valores correspondientes a las medias de las variables cuantitativas se expresan con dos decimales como media ± desviación estándar. Para el análisis estadístico de los datos se empleó el programa EPI-INFO 6. Resultados Participaron en el estudio un total de 166 padres, de los cuales 80 recibieron paracetamol y 86, ibuprofeno. Completaron de forma fiable la fase de medición 129, entre cuyos hijos 64 recibieron paracetamol y 65 ibuprofeno. Ambos grupos fueron homogéneos y comparables en cuanto a peso, edad, sexo y diagnóstico. No se registró ningún efecto adverso. La media de edad fue 4,1 ± 1,7 años y la mediana, 3,1 años. La distribución por edades fue la siguiente: edad 1, 51 pacientes (40,3 %); edad 2, 53 pacientes (41,1 %); edad 3, 25 pacientes (18,6 %). La distribución por sexos fue: mujeres, 75 casos (58,9 %); varones, 54 casos (41,1 %). La distribución por pesos fue: peso 1, 27 casos (21,7 %); peso 2, 73 casos (57,3 %); peso 3, 18 casos (14,7 %); peso 4, 11 casos (6,2 %). En cuanto al tipo de infección, se recogieron datos de 44 casos (34,1 %) de infección respiratoria de vías altas, 51 (39,53 %) de faringoamigdalitis aguda, 5 (3,9 %) de neumonía, 19 (14,7 %) de bronquitis, 3 (2,32) de bronquiolitis, 5 (3,9 %) de otitis media aguda y 2 (1,6 %) de laringitis. El análisis de los datos de la muestra global mostró los datos que se exponen en la tabla 1. En el grupo de pacientes que recibió paracetamol, la temperatura mínima se registró a las 3 h de su administración (37,28 ± 0,87 °C). En los que recibieron ibuprofeno, la temperatura mínima se alcanzó una hora antes, siendo en este caso menor (37,09 ± 0,83 °C). En el análisis de datos apareados (tabla 2) se pudo apreciar que la máxima velocidad de descenso se alcanzó en los primeros 60 min, siendo algo menor, sin carácter estadísticamente significativo en el caso de paracetamol (­1,09 ± 0,77 °C) que para ibuprofeno (­1,32 ± 0,83 °C). A lo largo de la segunda hora, el descenso prosigue, pero a velocidad menor, para ambos fármacos. En la tercera hora comienza el ascenso térmico, que es máximo durante la cuarta hora (0,20 ± 0,65 °C para paracetamol y 0,29 ± 0,96 °C para ibuprofeno). El descenso máximo de temperatura se consigue entre t0 y t2, con una disminución de 1,87 ± 0,94 °C para ibuprofeno y 1,64 ± 0,72 °C para paracetamol (p = 0,11). En cuanto al análisis de datos en función de la edad, cabe reseñar que en el grupo de edad comprendido entre 5 y 12 años se lograron temperaturas significativamente menores con ibuprofeno que con paracetamol en la primera, segunda y tercera hora tras su administración (tabla 3). En estos niños, la máxima velocidad de descenso se consiguió durante la primera hora con los dos fármacos (­1,38 ± 0,50 °C para ibuprofeno y ­1,00 ± 0,77 °C para paracetamol). El descenso prosiguió a lo largo de la segunda hora, pero a velocidad menor para ambos antitérmicos. En la tercera hora, en los pacientes tratados con paracetamol la temperatura siguió descendiendo; en los tratados con ibuprofeno, por el contrario, durante la tercera hora comienza el ascenso térmico, que se vuelve común y más acusado para todos los niños, independientemente de su tratamiento, durante la cuarta hora. En la tabla 4 se muestra el análisis por datos apareados para el grupo de edad comprendida entre 5 y 12 años. En los restantes grupos de edad no se apreciaron diferencias significativas en ninguno de los tiempos de medición. El comportamiento en el grupo “edad 1” no difirió sustancialmente del comportamiento de la muestra global. Así, en los pacientes que fueron asignados a ibuprofeno, la temperatura mínima se alcanzó a las 2 h de su administración (37,16 ± 0,89 °C); en este mismo grupo de edad, los que recibieron paracetamol alcanzaron la temperatura mínima una hora más tarde (37,08 ± 0,70 °C). En el grupo “edad 2”, esta tónica se invirtió, pues la temperatura mínima se alcanzó con ibuprofeno a las 3 h de su administración (37,11 ± 1,17 °C) y con paracetamol, una hora antes (37,24 ± 0,62 °C). El análisis de datos en función del peso, al igual que los análisis en función de sexo y enfermedad, no rebelaron diferencias significativas, y mostraron resultados similares a los obtenidos con la muestra global. Discusión En nuestro estudio, como sucede en los de otros centros, no se ha demostrado diferencia de eficacia entre paracetamol e ibuprofeno 15-26, Hay que destacar que ambos antitérmicos logran dejar afebriles al 90 % de los niños durante las primeras 4 h después de su administración, pero no consiguen que la temperatura descienda por debajo de 37 °C, al menos si partimos de temperaturas iguales o superiores a 38,84 °C. Ibuprofeno consigue un descenso máximo de temperatura de 1,87 ± 0,90 °C y paracetamol, de 1,64 ± 0,83 °C. La máxima velocidad de descenso se da durante los primeros 60 min después de su administración. Así, ibuprofeno consigue en este intervalo el 70 % del descenso máximo, y paracetamol el 66 % del mismo. Esta mayor velocidad de descenso de ibuprofeno durante la primera hora hace que la temperatura mínima se alcance antes con este antitérmico (a las 2 h) que con paracetamol (a las 3 h). Este hecho debería ser conocido por los padres, pues una gran parte de ellos tienen la falsa convicción de que el efecto de los antitérmicos es prácticamente instantáneo. Cuando el pediatra pauta un antitérmico, debería mostrarles con claridad en qué momento la temperatura de su hijo alcanzará el descenso máximo. En todo caso, a partir del momento de máximo descenso, la temperatura vuelve de nuevo a ascender, para situarse a las 4 h de su administración alrededor de un grado y cuatro décimas por debajo de la temperatura de partida. Ibuprofeno suele ser percibido como más eficaz por los padres 4, Este hecho probablemente sea debido a que su capacidad antiinflamatoria y su mayor techo analgésico consiguen aliviar el malestar general en mayor medida que el paracetamol, pues ambos fármacos reducen la temperatura de forma muy similar. Con los datos de nuestro estudio, ibuprofeno sería incapaz de dejar afebriles a los niños que partiesen de temperaturas iguales o superiores a 39,87 °C; por su parte, paracetamol sería incapaz de dejar afebriles a aquellos niños cuya temperatura de partida fuese igual o superior a 39,64 °C. Este es otro de los aspectos que los padres deberían tener presente, pues muchos de ellos piensan que los antitérmicos van a conseguir por norma la eutermia de sus hijos, independientemente de la temperatura que presenten. En cuanto al factor edad, en el caso de ibuprofeno, se observó una relación lineal entre la edad del niño y la reducción de temperatura. Este hecho contrasta con lo apreciado en otros estudios 11, y puede mostrar que la eficacia de este antitérmico guarda relación directa con la superficie corporal del niño. Justo es reseñar las limitaciones metodológicas de nuestro estudio. Las características de su diseño, la asignación no aleatoria del fármaco y la administración abierta del mismo pueden limitar la interpretación de los resultados. En resumen, ibuprofeno y paracetamol, los dos antipiréticos más consumidos por los niños españoles, son fármacos muy seguros 27 que demostraron ser efectivos a la hora de descender la temperatura, y consiguieron dejar afebriles en algún momento al 90 % de los pacientes dentro de las primeras 4 h tras su administración. El 74 % de los niños mantenían una temperatura inferior a 38 °C 4 h después de recibir uno de los dos antitérmicos. Ibuprofeno y paracetamol mostraron una eficacia similar como antitérmicos, salvo en los niños mayores de 5 años, donde ibuprofeno se mostró más eficaz. Peso, sexo y patología de base no determinaron diferencias de eficacia. Bibliografía García-Sicilia López J.,ª ed. Madrid: Publicación de Libros Médicos.,ª ed. Madrid: Publicación de Libros Médicos, (2001), pp.218-21 A propósito del uso y abuso de los fármacos en Pediatría. Acta Pediatr Es, 58 (2000), pp.4-6 Crocetti M Moghbeli N, Serwint J. years? Pediatric, 107 (2001), pp.1241-6 Van Stuijvenberg M, De Vos S, Tjiang GC, Steyerberg EW, Derksen-Lubsen G, Moll HA. Parents’fear regarding fever and febrile seizures. Acta Paediat, 88 (1999), pp.618-22 Antipyretics in severe sepsis. Lance, 345 (1995), pp.338 Autret E, Reboul-Marty J, Henry-Launois B, Laborde C, Courcier S, Goehrs JM, et al. Evaluation of ibuprofen versus aspirin versus paracetamol on efficacy and comfort in children with fever. Eur J Clin Pharmaco, 51 (1997), pp.367-71 Paracetamol:past, present and future. Am J The, 7 (2000), pp.143-7 years. Am J The, 7 (2000), pp.135-41 Mofenson HC, McFee R, Caraccio T, Greensher J. Combined antipyretic therapy:Another potencial source of chronic acetaminophen toxicity. 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¿Cuánto se demora en bajar la fiebre con ibuprofeno?

Paracetamol – Fuente de la imagen, Thinkstock Pie de foto, El paracetamol está indicado para la fiebre y el dolor. Este tipo de medicamento se utiliza para reducir la fiebre y aliviar el dolor. Virtudes

La gente suele tomarlo para dolores de cabeza, contusiones, dolores de muelas, quemaduras de sol y fiebre.Esta droga trabaja directamente con los nervios y los receptores en el cerebro para aliviar el dolor, es más eficaz para los dolores de cabeza.Es seguro para los niños y adultos si se toma correctamente, y hay efectos secundarios mínimos.De acuerdo con un artículo de AskDrSear.com, se necesitan al menos siete veces la dosis normal de paracetamol para que la droga dañe a un paciente.Es seguro tomarlo con otros antibióticos y medicamentos para el resfrío.

Defectos

Mientras que el ibuprofeno funciona en 30 minutos, el paracetamol no tiene efecto hasta que hayan transcurrido 45 a 60 minutos después de la primera dosis.El dolor y la fiebre sólo se reducen por cuatro horas en lugar de seis.No tiene las mismas propiedades antiinflamatorias que el ibuprofeno, por lo que es menos eficaz para reducir el dolor asociado a la inflamación y a la lesión corporal.Aunque no ataca al estómago, su consumo excesivo puede ser perjudicial para el hígado por lo que no debe usarse en personas con problemas hepáticos.

¿Qué tiempo demora en bajar la fiebre el ibuprofeno?

Cuánto tarda en hacer efecto el ibuprofeno y cuánto dura su acción – En el caso del ibuprofeno, éste funciona más rápido y durante más tiempo que el paracetamol. En concreto, tiene efecto en 30 minutos después de su ingest a y puede durar hasta seis horas.

¿Qué medicamento es bueno para la fiebre?

El paracetamol (Tylenol) y el ibuprofeno (Advil, Motrin) ayudan a reducir la fiebre en niños y adultos. Tome paracetamol cada 4 a 6 horas. Tome ibuprofeno cada 6 a 8 horas.

¿Cuál es el mejor antipirético?

Resumen Objetivo El objetivo fue estudiar los efectos antipiréticos y hemodinámicos de 3 fármacos diferentes utilizados para tratar la fiebre en pacientes críticos. Material y método Diseño: estudio prospectivo, observacional, en una UCI de 16 camas de un Hospital Universitario. Pacientes: 150 pacientes que tuvieron un episodio febril (temperatura > 38° C). Intervención: 50 recibieron paracetamol, 50 metamizol y 50 dexketoprofeno. Se determinaron la temperatura axilar, presión arterial sistólica, diastólica y media, frecuencia cardíaca, presión venosa central y saturación de oxígeno, en situación basal y a los 30, 60 y 120 minutos tras la administración del fármaco. También se registró la temperatura a los 180 minutos después de haber iniciado el fármaco. La diuresis y las necesidades de tratamiento vasodilatador y vasoconstrictor durante el tratamiento también se registraron. Resultados Las características de los pacientes, la temperatura y la hemodinámica basal fueron similares en todos los grupos. Observamos un descenso significativo de al menos un grado en la temperatura después de 180 minutos en 38 pacientes tratados con dexketoprofeno (76%), en 36 con metamizol (72%), y en 20 con paracetamol (40%) (p < 0,001). Después de 120 minutos, la media del descenso de la presión arterial media fue de 8,5 ± 13,6 mmHg con paracetamol, 14,9 ± 11,8 mmHg con metamizol y 16,8 ± 13,7 mmHg con dexketoprofeno (p = 0,005). Conclusiones Dexketoprofeno fue el fármaco antipirético más efectivo, a las dosis estudiadas. Aunque los 3 fármacos redujeron la tensión arterial media, la reducción con paracetamol fue menos pronunciada. Palabras clave: Fiebre Paciente crítico Hemodinámica Abstract Background The objective was to study the antipyretic and hemodynamic effects of three different drugs used to treat fever in critically ill patients. Methods Design and setting: Prospective, observational study in a 16-bed, general ICU of a university hospital. Patient population: We studied 150 patients who had a febrile episode (temperature > 38° C): 50 received paracetamol, 50 metamizol and 50 dexketoprofen. Interventions: None. Body temperature, systolic, diastolic and mean arterial pressure, heart rate, central venous pressure and oxygen saturation were determined at baseline and at 30, 60 and 120 minutes after infusion of the drug. Additionally, we recorded temperature 180 minutes after starting drug infusion. Diuresis and the need for or change of dose of vasodilator or vasoconstrictor drugs were also recorded. Results Patient characteristics, baseline temperature and hemodynamics were similar in all groups. We observed a significant decrease of at least 1 °C in temperature after 180 minutes in 38 patients treated with dexketoprofen (76%), in 36 with metamizol (72%), and in 20 with paracetamol (40%) (p < 0.001). After 120 minutes, the mean decrease in mean arterial pressure was 8.5 ± 13.6 mmHg with paracetamol, 14.9 ± 11.8 mmHg with metamizol, and 16.8 ± 13.7 mmHg with dexketoprofen (p = 0.005). Conclusions Dexketoprofen was the most effective antipyretic agent at the doses tested. Although all three drugs reduced mean arterial pressure, the reduction with paracetamol was less pronounced. Keywords: Fever Critically ill patient Hemodynamic Texto completo Introducción La fiebre es un síntoma común en enfermos críticos y su aparición en pacientes sépticos ocurre en un 90% 1,2, Un episodio febril puede ser debido a causas infecciosas o no infecciosas. Neumonía, sinusitis y bacteriemia, primaria o relacionada con catéter, son las causas infecciosas más frecuentes mientras que entre las no infecciosas destacan el cáncer, los fármacos, las transfusiones y las reacciones alérgicas 3, El manejo inicial de la fiebre incluye el tratamiento de la causa y la administración de fármacos antipiréticos. Los tratamientos antipiréticos son efectivos en el descenso de la temperatura, pero pueden tener efectos secundarios importantes 4, Dichos fármacos no deben ser administrados de forma rutinaria en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Los riesgos y beneficios deben ser evaluados en cada episodio febril. El paracetamol es simple de administrar y seguro, tiene un alto índice terapéutico y bajo riesgo de efectos secundarios como efectos renal, gastrointestinal o hematológico 5, El metamizol se usa habitualmente para tratar dolor postoperatorio y fiebre. El dexketoprofeno es una sal hidrosoluble del ketoprofeno, enantiómero dextrorrotatorio pertenenciente al grupo de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Se usa como analgésico y antiinflamatorio e «in Vitro» es uno de los inhibidores más potentes de la síntesis de prostaglandinas 6, El efecto antipirético del dexketoprofeno hasta la fecha, solo se ha descrito en modelos animales 7, El dexketoprofeno ha sido comparado con otros AINE en el manejo de dolor postoperatorio. Parece ser mejor tolerado que otros AINE 8, pero su efecto antipirético y su perfil hemodinámico en pacientes críticos no se ha descrito. El objetivo del estudio fue comparar los efectos antipiréticos y hemodinámicos inducidos por paracetamol, metamizol y dexketoprofeno, principales fármacos utilizados para tratar la fiebre en pacientes críticos. Pacientes y métodos Se diseñó un estudio prospectivo, observacional, en una UCI de 16 camas de un hospital universitario desde 2005 hasta abril 2007. Estudiamos 150 pacientes con un episodio de temperatura superior a 38° C que el médico responsable decidió tratar utilizando uno de los 3 fármacos administrados en la UCI con este objetivo. Cada paciente solo se incluyó en el estudio una vez. La decisión de tratar fue evaluada para cada paciente basada en la repercusión clínica de la fiebre: taquipnea, taquicardia, cambios en la presión arterial y aumento de la producción de dióxido de carbono o del consumo de oxígeno. El tratamiento antipirético utilizado de forma habitual en nuestra unidad para tratar la fiebre es paracetamol 1.000 mg, metamizol 2.000 mg y dexketoprofeno 50 mg, todos ellos administrados vía infusión endovenosa durante 30 minutos. Un comité de ética de nuestro hospital aprobó el estudio sin necesidad de consentimiento informado. Las siguientes variables fueron monitorizadas basalmente (en el momento previo al inicio del tratamiento) y 30, 60 y 120 minutos después de la infusión del fármaco: temperatura axilar, presión arterial sistólica, diastólica y media (PAM), frecuencia cardíaca (FC) y saturación de oxígeno (SaO 2 ) por pulsioximetría. La temperatura fue monitorizada 180 minutos después de la infusión del fármaco para determinar un descenso de al menos 1° C. La presión arterial se midió mediante sistema invasivo en aquellos pacientes que disponían del mismo, mediante catéter arterial radial o femoral y mediante sistema no invasivo con esfigmomanómetro digital de brazo, en los demás. No se modificó el sistema de medición de la presión para un mismo paciente a lo largo de las distintas mediciones. Se recogió el volumen de diuresis desde el momento basal hasta los 120 minutos. Se registraron los requerimientos de fármacos vasopresores, vasodilatadores y de fluidoterapia antes del tratamiento y durante los 120 minutos posteriores a la infusión. Se registró también el SAPS II 9 al ingreso así como el motivo de ingreso y la necesidad de ventilación mecánica en el momento del estudio. El tamaño de la muestra calculado para detectar un descenso de 1° C en la temperatura fue de 50 pacientes por grupo, con un error tipo i del 5% (α = 0,05) y un poder del 80% (β = 0,20). Los pacientes fueron incluidos en el estudio hasta completar los 50 asignados a cada grupo. Las variables cuantitativas fueron analizadas con análisis de varianza (ANOVA) y las variables categóricas mediante test de chi cuadrado. Se utilizó ANOVA de 2 factores con el procedimiento GLM (modelo lineal general). Los factores fueron: tiempo (inicio del estudio, 30, 60 y 120 minutos), tratamiento (paracetamol, metamizol y dexketoprofeno) y su interacción, que contestaría a la pregunta de si la evolución de los tratamientos a lo largo del seguimiento fue diferente. Se realizó análisis post-hoc cuando fue necesario. Además utilizamos ANOVA para comparar el descenso de la PAM con cada tratamiento desde el momento basal hasta los 120 minutos. La significación estadística se fijó en el 0,05. El análisis estadístico fue realizado utilizando el paquete estadístico SPSS (versión 14.0.1), SPSS Inc. Chicago, IL Resultados De los 150 pacientes estudiados, 102 fueron hombres (68%) y 48 mujeres (32%). La media de edad fue de 58 ± 16 (rango 19-86) años. El SAPS II fue 42,4 ± 13,4. Cada grupo (paracetamol, metamizol y dexketoprofeno) incluyó 50 pacientes. Las características demográficas se muestran en la tabla 1, No hubo diferencias estadísticamente significativas entre los grupos para ninguna de estas variables. Todos los pacientes incluidos en el estudio concluyeron el mismo. Temperatura Observamos un descenso significativo en la temperatura de al menos 1° C después de 180 minutos en 38 pacientes tratados dexketoprofeno (76%), en 36 tratados con metamizol (72%) y en 20 (40%) con paracetamol (p < 0,001). En el 37% de los pacientes estudiados no se observó descenso de al menos 1.° en la temperatura después de 180 minutos. La figura 1 muestra el descenso medio en la temperatura en cada grupo en los 4 momentos de tiempo y la tabla 2 recoge la media y desviación estándar del descenso de la temperatura para cada fármaco y en cada uno de los momentos estudiados. Se observó un descenso significativo de la temperatura a lo largo del tiempo, pero no hubo interacción de los 3 diferentes tratamientos a lo largo del tiempo, es decir, no hubo ningún tratamiento que bajara más la temperatura que los demás en ninguno de los periodos estudiados. Hemodinámica Las variables sistémicas hemodinámicas se muestran en la tabla 2 expresadas como media y desviación estándar. No se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos en cuanto a presión arterial media, saturación de oxígeno por pulsioximetría y frecuencia cardíaca a lo largo de los periodos de tiempo estudiados y para cada fármaco antipirético. Así mismo, tampoco hubo diferencias en cuanto al volumen de diuresis recogido durante el periodo de estudio entre los distintos tratamientos. La figura 2 muestra la evolución de la PAM ± la desviación estándar en los 4 periodos de tiempo observados (basalmente, a los 30, 60 y 120 minutos) en cada uno de los 3 grupos. No hubo diferencias estadísticamente significativas entre los tratamientos en ningún punto de tiempo. Se observó un descenso significativo de la PAM a lo largo del tiempo y hubo una interacción de los 3 diferentes tratamientos en el tiempo. La figura 3 muestra la media del descenso de la PAM en cada grupo. Después de 120 minutos, el descenso medio de la PAM fue de 8,5 ± 13,6 mmHg con paracetamol, 14,9 ± 11,8 mmHg con metamizol y 16,8 ± 13,7 mmHg con dexketoprofeno (p = 0,005). El análisis post-hoc mostraba que el descenso en la PAM en el grupo de paracetamol fue menor que en los grupos de metamizol y dexketoprofeno, y no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos de metamizol y dexketoprofeno. Treinta y nueve de los 150 pacientes (26%) estaban recibiendo vasoconstrictores durante el episodio febril: 15 (38,5%) en el grupo de paracetamol, 9 (23%) en el grupo de metamizol y 15 (38,5%) en el grupo de dexketoprofeno. De los 39 pacientes, uno en el grupo de paracetamol llevaba adrenalina, uno en el grupo metamizol llevaba dopamina y todos los demás llevaban noradrenalina a la dosis necesaria para mantener una presión arterial media superior a 65 mmHg. Después de iniciar el tratamiento antipirético, 10 de 15 (66%) pacientes tratados con paracetamol, incluyendo el paciente tratado con adrenalina, tuvieron que incrementar la dosis de vasoconstrictores. Siete de los 9 (77%) del grupo metamizol y 12 de 15 (80%) del grupo dexketoprofeno necesitaron incrementar la dosis de noradrenalina. Se inició tratamiento vasopresor para mantener una adecuada tensión arterial sistémica en 7 pacientes: 1 en el grupo de paracetamol, 2 en el de metamizol y 4 en el de dexketoprofeno. Veintiocho de los 150 pacientes (18,7%) estaban recibiendo vasodilatadores en infusión continua con nitroprusiato o labetalol: 10 (35,7%) en el grupo de paracetamol, 11 (39,3%) en el grupo de metamizol y 7 (25%) en el grupo de dexketoprofeno. Se necesitó bajar la dosis de vasodilatadores en 6 de los 10 (60%) pacientes con paracetamol, 9 de los 11 (81,8%) con metamizol y 5 de los 7 (71,4%) con dexketoprofeno. En 7 de los pacientes que estaban recibiendo vasodilatadores, el tratamiento tuvo que ser suspendido: 3 en el grupo paracetamol, 3 en el grupo metamizol y uno en el grupo dexketoprofeno. En ningún de estos pacientes se necesitó iniciar tratamiento vasoconstrictor. No se encontraron diferencias estadísticamente significativas en la necesidad de incremento de vasoconstrictores ni de descenso de vasodilatadores entre los grupos y en todos los pacientes el objetivo fue mantener una presión arterial media por encima de 65 mm Hg. Quince de los 150 pacientes (10%) requirieron tratamiento con fluidos mientras recibieron el tratamiento antipirético para evitar una caída excesiva en la presión arterial. Cuatro pacientes del grupo paracetamol, 5 del grupo metamizol y 6 del grupo dexketoprofeno necesitaron administración de una carga de 250 a 500 cc de cristaloides, administrada durante 30 minutos tras detectarse el descenso de la presión arterial. Veinte pacientes presentaron insuficiencia renal aguda y necesitaron hemodiálisis antes del tratamiento antipirético: 8 en el grupo de paracetamol, 5 en el de metamizol y 7 en el de dexketoprofeno. Después del tratamiento antipirético, un total de 5 pacientes más requirieron hemodiálisis: 4 en el grupo de paracetamol y uno en el de dexketoprofeno. Ninguno de los pacientes estudiados estaba conectado al sistema de diálisis mientras se realizó el estudio. Discusión Nuestros principales hallazgos en este estudio observacional fueron que el paracetamol pareció ser el mejor de los 3 fármacos estudiados en términos de menor disminución de la PAM. Sin embargo, el paracetamol solo fue capaz de disminuir la temperatura al menos un grado a los 180 minutos, en menos de la mitad de los pacientes. Estos hallazgos sugieren que podría ser el fármaco de elección en el tratamiento de un episodio febril cuando el paciente está hemodinámicamente inestable aunque sea improbable alcanzar un descenso significativo de la temperatura. En pacientes con situación hemodinámica estable, el metamizol o el dexketoprofeno podrían ser la primera elección para reducir la temperatura debido a su mayor porcentaje de éxito comparado con el paracetamol. En aquellos pacientes en los que no descendió la temperatura (37%), no sabemos cuál hubiera sido la evolución sin la administración de tratamiento antipirético. Aunque las medidas físicas de enfriamiento son efectivas en disminuir la temperatura de la piel cuando los mecanismos fisiológicos de termorregulación están alterados, son medidas que no disminuyen la temperatura del centro termorregulador y pueden incrementar el malestar y el estrés metabólico en pacientes febriles no sedados 10, Realizamos el estudio con 3 fármacos usados habitualmente: paracetamol, metamizol y dexketoprofeno. Algunos estudios en la literatura comparan cambios en la temperatura y efectos hemodinámicos de fármacos usados en el tratamiento de la fiebre. El efecto antipirético de metamizol y paracetamol ha sido descrito previamente 11–15, Poblete et al.14 observaron que paracetamol y metamizol no producían un descenso en la temperatura clínicamente significativo en pacientes críticos con fiebre, comparado con medidas físicas de enfriamiento. Sin embargo, Gozzoli et al.16 compararon los mismos fármacos metamizol, paracetamol y medidas físicas en el tratamiento de la fiebre y observaron que los 3 tratamientos disminuían igualmente la temperatura. Como en nuestro estudio, estos autores concluyen que metamizol no debería ser considerado el antipirético de primera elección en pacientes inestables hemodinámicamente y debería preferirse el paracetamol. Las conclusiones discordantes entre los estudios de Poblete y Gozzoli, son probablemente debidas al pequeño número de pacientes estudiados en cada grupo, 20 en el primero y 30 en el segundo. Oborilová et al.11 estudiaron 254 episodios febriles, principalmente en pacientes hemato-oncológicos, tratados con metamizol, diclofenaco y paracetamol. Encontraron que todos los fármacos tenían un efecto antipirético significativo, pero que metamizol fue mejor que paracetamol en mejorar el malestar asociado a la fiebre. Este estudio sin embargo, no incluía pacientes críticos y por otro lado, al tratarse de pacientes hemato-oncológicos, las alteraciones inmunes por el propio tumor o por el tratamiento asociado, pudieron tener influencia en el valor de la temperatura. En nuestro estudio, encontramos que los 3 fármacos inducían un descenso en la PAM. De 39 pacientes que estaban recibiendo tratamiento vasoconstrictor, un alto porcentaje en cada grupo requirió incremento de la dosis del mismo y en 7 pacientes se tuvo que iniciar tratamiento vasoconstrictor. Del total de 28 pacientes que estaban recibiendo vasodilatadores, la dosis de los mismos tuvo que ser disminuida en una alta proporción de pacientes y suspendida en 7 de los 28 pacientes. En este grupo de pacientes, el efecto hipotensor de los fármacos antipiréticos pudo haberse magnificado por la infusión concomitante de un fármaco vasodilatador. Sin embargo, al tratarse de un porcentaje bajo de pacientes, distribuidos homogéneamente en todos los grupos de tratamiento, especulamos que este efecto es poco relevante en el resultado final. A pesar de estos cambios hemodinámicos, el volumen de diuresis no se modificó durante los 120 minutos del seguimiento. Estos resultados son comparables con otros en los que el metamizol había mostrado un descenso significativo de la PAM comparado con el paracetamol. Utilizando metamizol, ketorolaco y paracetamol como tratamiento del dolor postoperatorio en pacientes críticos, Avellaneda et al.17 observaron un descenso en la presión arterial radial en los 3 grupos de tratamiento, mientras que Hoigne et al.18 reportaron un descenso significativo en la presión sistólica en pacientes tratados con metamizol. Cruz et al.15 también describieron un descenso en la PAM y en otras variables hemodinámicas después de la administración de metamizol o paracetamol en 60 pacientes con fiebre. En el caso de la hipotensión inducida por metamizol esta se explicaba por el efecto relajante sobre las células de músculo liso, lo cual induce vasodilatación periférica 16, Nuestro estudio tiene varias limitaciones. Primero, el diseño del estudio. Al tratarse de un estudio observacional y no aleatorizado ni enmasacarado, hace que los resultados no sean concluyentes. La elección del tratamiento antipirético basada en la decisión del médico responsable, puede haber introducido un sesgo de selección fármaco-paciente. Segundo, al no haber comparado los efectos de los 3 fármacos con medidas físicas de enfriamiento como se ha hecho en otros estudios, las comparaciones son limitadas. Tercero, nosotros registramos la temperatura axilar pero no la temperatura central, que solo registramos de forma rutinaria en nuestra Unidad de Cuidados Intensivos una o 2 veces al día. Cuarto, el American College of Critical Care Medicine y la Infectious Diseases Society of America consideran fiebre como temperatura superior a 38,3° C 19, En nuestra UCI, sin embargo, tratamos pacientes con temperatura de 38° C o superior y repercusión clínica. Nuestro estudio refleja solo nuestra práctica clínica diaria. Quinto, la dosis administrada no se calculó en función del peso corporal y la dosis estándar prescrita pudo haber influido en los resultados. Sexto, no registramos medidas en referencia al dolor. En nuestra UCI, los pacientes bajo ventilación mecánica reciben sedación y analgesia para mantener una Ramsay Sedation Scale 20 entre 2 y 3. En nuestro estudio, 123 pacientes estaban en ventilación mecánica en el momento del episodio febril, pero no disponemos de datos específicos sobre la situación de dolor de los pacientes incluidos por lo que no podemos descartar el efecto hemodinámico del dolor. No queda claro si la fiebre es en sí misma beneficiosa o dañina 4,21, Hay datos de estudios en animales con infección que afirman que la fiebre es beneficiosa y no hay evidencia de que la administración de antipiréticos modifique la mortalidad 1, La fiebre complementa la defensa inmunológica del huésped frente a la infección 22 y activa algunos parámetros de la función inmune: activación de células T, producción de citoquinas y anticuerpos y función de neutrófilos y macrófagos 23, Por otro lado, una elevada temperatura corporal puede estar asociada con numerosos efectos deletéreos como el incremento del gasto cardíaco, el consumo de oxígeno y la producción de dióxido de carbono. Estos cambios pueden ser mal tolerados por pacientes críticos con limitada reserva cardiorespiratoria 24, Los efectos negativos hemodinámicos y metabólicos de la fiebre son particularmente indeseables si existe una afectación cardíaca previa o en una situación clínica de sepsis en la cual la función miocárdica está deprimida 25, Además, durante o después de un periodo de isquemia cerebral o trauma, la hipertermia incrementa de forma notable el grado de daño neuronal resultante 26, Todos estos datos sugieren que el tratamiento de un episodio febril debe ser evaluado individualmente teniendo en cuenta los beneficios y los posibles efectos secundarios 27, En resumen, el dexketoprofeno y el metamizol tuvieron un mejor efecto antipirético a las dosis estudiadas, pero un peor perfil hemodinámico. Por el contrario, el paracetamol, mostró un estatus hemodinámico más estable pero menor perfil antipirético. Las características de cada paciente deberían ser tenidas en cuenta cuando se prescribe un agente antipirético para evitar la inestabilidad hemodinámica. Sin embargo, son necesarios nuevos estudios con un diseño aleatorizado, para poder establecer resultados concluyentes. Conflicto de intereses Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses. Bibliografía M. Ryan, M.M. Levy. Clinical review: fever in intensive care unit patients. Crit Care Med, 7 (2003), pp.221-225 P.E. Marik. Fever in the ICU. Chest, 117 (2000), pp.855-869 B.A. Cunha, K.W. Shea. Fever in the intensive care unit. Infect Dis Clin North Am, 10 (1996), pp.185-209 B. Styrt, B. Sugarman. Antipyresis and fever. Arch Intern Med, 150 (1990), pp.1589-1597 E. Viel, A. Langlade, M. Osman, P. Bilbault, J.J. Eledjam. Propacetamol: from basic action to clinical utilization. Ann Fr Anesth Reanim, 18 (1999), pp.332-340 M.J. Barbanoj, R.M. Antonijoan, I. Gich. Clinical pharmacokinetics of dexketoprofen. 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Roux-Lombard, M. Fathi, C. Pichard, et al, Randomized trial of the effect of antipyresis by metamizol, propacetamol or external cooling on metabolism, hemodynamics and inflammatory response. Intensive Care Med, 30 (2004), pp.401-407 C. Avellaneda, A. Gómez, F. Martos, M. Rubio, J. Sarmiento, F.S. De la Cuesta. The effect of a single intravenous dose of metamizol 2 g, ketorolac 30 mg and propacetamol 1 g on haemodinamyc parameters and postoperative pain after heart surgery. Eur J Anaesthesiol, 17 (2000), pp.85-90 R. Hoigné, M. Zoppi, J. Sollberger, T. Hess, D. Fritschy. Fall in systolic blood pressure due to metamizol (dipyrone, noramidopyrine, novaminsulfone). Results from the Comprehensive Hospital Drug Monitoring Berne (CHDMB). Agents Actions Suppl, 19 (1986), pp.189-195 N.P. O'Grady, P.S. Barie, J. Bartlett, T. Bleck, K. Carroll, A.C. 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