Porque Un Tratamiento Prolongado Con Antibióticos Puede Causar Trastornos Intestinales?

Porque Un Tratamiento Prolongado Con Antibióticos Puede Causar Trastornos Intestinales
Los antibióticos pueden dar lugar a una diarrea por dos mecanismos: el primero es su propio efecto tóxico directo en el intestino, y el segundo, una alteración de la flora intestinal, reduciéndose ciertas poblaciones de bacterias intestinales con funciones particulares sobre el metabolismo de los azúcares o permitiendo

¿Como los antibióticos pueden alterar los mecanismos de la flora intestinal?

NOTICIA 31.12.2012 – 13:04h

Su biodiversidad disminuye durante el tratamiento hasta alcanzar su mínimo.Durante y tras un tratamiento con antibióticos, las bacterias de la flora reducen su capacidad de producir proteínas y se altera su capacidad metabólica.La flora intestinal asimila menos hierro y produce menos moléculas esenciales.

Insisten los médicos en que con los antibióticos hay que tener medida; que abusar de ellos conduce a un debilitamiento de nuestras defensas. Pero no solo eso. Investigadores españoles del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) acaban de observar que el tratamiento con antibióticos puede alterar la flora intestinal,

  1. El intestino está poblado por un trillón de bacterias, que se conocen en su conjunto como microbiota o flora intestinal, y que han coevolucionado en simbiosis con el ser humano.
  2. Según su estudio, todas estas bacterias intestinales presentan una menor capacidad de producción de proteínas y capacidades metabólicas alteradas durante y tras finalizar el tratamiento con antibióticos.

El trabajo, que ha observado los cambios que se producen en los patrones microbianos y metabólicos del intestino, ha analizado por primera vez las bacterias, genes, enzimas y moléculas que forman la microbiota intestinal de pacientes tratados con antibióticos.

  • Los resultados del estudio, que ha sido publicado en la revista Gut, sugieren que la microbiota intestinal presenta una menor capacidad para asimilar hierro y digerir ciertos alimentos así como de producir moléculas esenciales para el organismo.
  • Aunque alguno de los cambios producidos son oscilatorios, y pueden ser revertidos al acabar el tratamiento, otros parecen irreversibles “, afirma uno de los coordinadores del estudio, el investigador del CSIC Manuel Ferrer.

Según la investigación, la biodiversidad de las bacterias que forman la microbiota intestinal disminuye durante el tratamiento hasta el punto de alcanzar su mínimo, sin embargo, al acabar la terapia, la situación se revierte y el paciente presenta una población bacteriana similar a la que tenía al principio.

¿Qué pasa cuando se suspende un antibiotico?

Puede llegar un momento en el que usted desee suspender o cambiar su medicamento. Sin embargo, cambiar o suspender su medicamento por su cuenta puede ser peligroso. Hacerlo podría hacer que su afección empeore. Aprenda cómo hablar con el médico y el farmacéutico acerca de su medicamento.

Se siente mejorCree que no está funcionandoEstá teniendo efectos secundarios y se siente malEstá preocupado por los costos

A menudo, usted se siente mejor rápidamente al tomar algún medicamento. Usted puede sentir que ya no necesita tomarlo más. Si deja de tomar el medicamento antes de lo debido, no obtendrá su efecto completo o su estado podría empeorar. Los siguientes son algunos ejemplos:

Cuando tome antibióticos, se sentirá mejor en 1 a 2 días. Si deja de tomar el medicamento antes de lo indicado, puede enfermarse de nuevo.Si está tomando un paquete de esteroides para el asma, se sentirá mejor rápidamente. Usted puede pensar que puede dejar de tomarlo porque se siente muy bien. La interrupción repentina de un paquete de esteroides puede hacerlo sentir muy enfermo.

Si no se siente mejor, puede pensar que su medicamento no está funcionando. Hable con el proveedor de atención médica antes de hacer cualquier cambio. Averigüe:

Qué debe esperar del medicamento. Algunos medicamentos pueden tardar más tiempo en hacer una diferencia.Si está tomando el medicamento correctamente.Si hay otro medicamento que puede funcionar mejor.

Algunos medicamentos pueden hacer que se sienta enfermo. Puede sentirse mal del estómago, presentar picazón en la piel, resequedad en la garganta u otra cosa que no lo haga sentirse bien. Cuando el medicamento hace que usted se sienta enfermo, es posible que desee dejar de tomarlo. Hable con el médico antes de suspender cualquier medicamento. El profesional puede:

Cambiar su dosis para que no se sienta enfermo a raíz de esto.Cambiar el medicamento a un tipo diferente.Darle sugerencias sobre la manera de sentirse mejor cuando tome el medicamento.

Los medicamentos pueden costar mucho dinero. Si usted está preocupado por el dinero, es posible que desee reducir los costos. No parta las pastillas a la mitad a menos que el médico se lo indique. No tome menos dosis de lo recetado ni tome el medicamento solo cuando se sienta mal.

  1. Hacerlo puede hacer que su afección empeore.
  2. Hable con el médico si no tiene suficiente dinero para su medicamento.
  3. El médico puede ser capaz de cambiar su medicamento a una marca genérica que cueste menos.
  4. Muchas farmacias y compañías farmacéuticas tienen programas para reducir los costos para las personas.

Llame al médico cuando desee cambiar su medicamento. Conozca todos los medicamentos que toma. Coméntele al médico respecto a sus medicamentos recetados, fármacos de venta libre y cualquier tipo de vitaminas, suplementos o hierbas. Junto con su médico, decida qué medicamentos tomará.

  • Medicamento – incumplimiento; Medicamento – falta de adherencia Agency for Healthcare Research and Quality website.20 tips to help prevent medical errors: patient fact sheet.
  • Www.ahrq.gov/patients-consumers/care-planning/errors/20tips/index.html,
  • Updated August 2018.
  • Accessed August 10, 2020.
  • Naples JG, Handler SM, Maher RL, Schmader KE, Hanlon JT.

Geriatric pharmacotherapy and polypharmacy. In: Fillit HM, Rockwood K, Young J, eds. Brocklehurst’s Textbook of Geriatric Medicine and Gerontology,8th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2017:chap 101. National Institute on Aging website. Safe use of medicines for older adults.

www.nia.nih.gov/health/safe-use-medicines-older-adults, Updated June 26, 2019. Accessed August 10, 2020. Versión en inglés revisada por: Linda J. Vorvick, MD, Clinical Associate Professor, Department of Family Medicine, UW Medicine, School of Medicine, University of Washington, Seattle, WA. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Medical Director, Brenda Conaway, Editorial Director, and the A.D.A.M.

Editorial team. Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.

¿Qué efecto tienen los antibióticos en el aparato digestivo?

¿Es necesario tomar un protector de estómago al tomar antibióticos? Muchas personas creen que al tomar antibióticos deben tomar también omeprazol o un protector de estómago, ¿Es lo correcto? No siempre. Cuando tomamos antibióticos no necesariamente hay que tomar un protector de estómago,

  • Esto lo tiene que decidir nuestro médico en función del tipo de antibiótico y de la patología que deba tratarse,
  • Antibióticos y problemas digestivos Los antibióticos se utilizan para tratar infecciones de origen bacteriano,
  • Su objetivo es eliminarlas y evitar que se propaguen por nuestro organismo.
  • Al combatir las bacterias que están provocando la infección, el antibiótico también afecta a bacterias que son beneficiosas para nuestro organismo, como las que forman parte de la flora intestinal,

Por otro lado, hay determinados antibióticos que por el propio proceso de absorción en el estómago pueden alterar la mucosa gástrica (película protectora del estómago). Por ambos motivos el consumo de antibióticos puede ocasionar molestias en el sistema digestivo como gastritis, nauseas, vómitos y diarrea,

  • Muchas personas creen que estos síntomas se evitan tomando un protector de estómago.
  • Sin embargo, no necesariamente es así.
  • Por ejemplo, en el caso de la diarrea, que es uno de los trastornos más frecuentes al tomar antibióticos, tomar un protector de estómago no va ha servir de mucho ya que los antibióticos ocasionan diarrea generalmente porque alteran la flora intestinal y esto no se va a solucionar tomando omeprazol.

Si al tomar antibióticos presentamos diarrea y malestar de estómago debemos consultar al médico. Hay que dejar claro que es nuestro médico el que tiene que decidir si debemos tomar o no un protector de estomacal y cuál recetarnos en función de la duración del tratamiento con el antibiótico, intensidad de los síntomas, etc.

Probióticos, prebióticos y antibióticos Los probióticos son microorganismos vivos, principalmente bacterias, que en las dosis adecuadas, presentan efectos beneficiosos sobre la salud. Los alimentos que contienen probióticos como el yogur o kéfir ayudan a disminuir los efectos secundarios de los antibióticos,

Además de en los alimentos, los probióticos también podemos encontrarlos en forma de complemento alimenticio en la farmacia, Es importante que consultes a tu farmacéutico cual es el probiótico más adecuado según tu caso. No todos los probióticos son iguales.

Por otro lado, los prebióticos ayudan a que las bacterias beneficiosas que viven en el intestino y que optimizan el buen funcionamiento de nuestra flora intestinal proliferen, Los prebióticos se encuentran en numerosas frutas y verduras, especialmente las ricas en hidratos de carbono complejos, como la fibra y el almidón resistente,

Estos carbohidratos no pueden ser digeridos por nuestro organismo y pasan a convertirse en “alimento” para las bacterias beneficiosas que viven en nuestro intestino. La lista de alimentos prebióticos es larga: cebolla, puerro, espárragos, espinacas, remolacha, manzana, alcachofas Es fácil incluirlos en nuestra alimentación.

¿Cómo recuperar la flora intestinal después de tomar antibiótico?

Reforzar la flora intestinal después de tomar antibióticos – Si necesitas tomar antibióticos, siempre es una buena idea darle una mano a tu flora intestinal. Después de tomar antibióticos por un tiempo corto, tu flora intestinal por lo general se regenera por sí sola.

Sin embargo, si no estaba totalmente equilibrada antes, o si el antibiótico ha reducido drásticamente varias cepas bacterianas útiles, la flora intestinal puede tener dificultades. Especialmente con la alimentación adecuada puedes ayudar a tu flora intestinal durante y después de la terapia antibiótica.

Consume la menor cantidad posible de azúcar, alcohol y carbohidratos de fácil digestión. Consume mucha fibra, verduras, frutas y yogur o kéfir. De esta manera, las bacterias buenas reciben mucha comida. Con los complementos alimenticios con probióticos puedes apoyar adicionalmente a tus intestinos durante y después de tomar antibióticos.

¿Qué efectos puede producir el mal uso de los antibióticos?

Consecuencias del uso inadecuado de los antibióticos Como muchos de vosotros sabéis, el día 18 de noviembre de cada año se celebra el, En este contexto, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha celebrado una jornada que tenía como objetivo concienciar de los riesgos asociados al uso indebido de los antibióticos y hacer un llamamiento al uso responsable, tanto en salud humana como animal.

Durante la jornada, y de la mano de profesionales sanitarios de distintos ámbitos (salud humana y veterinaria, salud pública y administraciones sanitarias), se ha debatido sobre cómo combatir la amenaza que suponen las y se han repasado algunas de las actividades que se están desarrollando para reducir el riesgo de selección y diseminación de resistencias a los antibióticos tanto en Europa como en España, actividades entre las que ocupa un lugar destacado el Plan estratégico y de acción para reducir el riesgo de selección y diseminación de resistencias a los antimicrobianos.

La falta de respuesta a los antibióticos tradicionales en las infecciones causadas por bacterias resistentes se traduce en una prolongación de la enfermedad e incluso en la muerte del paciente. Se estiman en más de 25.000 las muertes anuales en la Unión Europea con esta causa,

Nos enfrentamos a infecciones por bacterias con riesgo de convertirse en clínicamente incontrolables, retornando a la era preantibibiótica tanto en medicina humana como veterinaria. En el origen del problema se encuentra el uso inadecuado y el abuso en el consumo de los antibióticos, Dicho uso inadecuado genera un rápido aumento de las resistencias bacterianas y, por consiguiente, una pérdida de la eficacia de estos medicamentos en el tratamiento de algunas infecciones.

Uno de los ejemplos del uso inadecuado es la automedicación y el uso fuera de indicación. Durante la jornada se informó del grado de desarrollo en el que se encuentran cada una de estas estrategias y actividades para reducir el riesgo de selección y diseminación de resistencias a los antimicrobianos tanto en Europa como en España.

¿Qué tipo de probióticos tomar después de tomar antibióticos?

Cuándo tomar probióticos con antibióticos – A pesar de que las características de los probióticos y los antibióticos son totalmente opuestas, el consumo de ambos productos combinados está recomendado, precisamente para paliar la carencia que un medicamento bactericida puede ocasionar sobre el organismo.

  • Y es que no hay que olvidar que los antibióticos pueden mermar las colonias de bacterias no patógenas que cumplen una función beneficiosa en nuestro cuerpo.
  • Por norma general, se recomienda dejar pasar un intervalo de tiempo de al menos dos horas entre la toma de un antibiótico y un probiótico, precisamente para evitar incompatibilidades entre sí y que ambos productos puedan cumplir su función.

Muchos expertos insisten en que la ingesta de probióticos es fundamental durante la antibioterapia, precisamente para ayudar al cuerpo a recomponer el número de bacterias beneficiosas destruidas durante el proceso. A pesar de que teóricamente se trata de productos que no se pueden tomar de forma combinada, los estudios más recientes sí han demostrado que sí se puede compensar el número de bacterias benignas destruidas incorporando un probiótico. Porque Un Tratamiento Prolongado Con Antibióticos Puede Causar Trastornos Intestinales La ingesta de probióticos es fundamental durante la antibioterapia, precisamente para ayudar al cuerpo a recomponer el número de bacterias beneficiosas destruidas durante el proceso

¿Qué alimentos son ricos en probióticos?

Los probióticos son alimentos o suplementos que contienen microorganismos vivos destinados a mantener o mejorar las bacterias “buenas” (microbiota normal) del cuerpo. Los prebióticos son alimentos (generalmente con alto contenido de fibra) que actúan como nutrientes para la microbiota humana.

Los prebióticos se utilizan con la intención de mejorar el equilibrio de estos microorganismos. Los probióticos se encuentran en alimentos como el yogur y el chucrut. Los prebióticos se encuentran en alimentos como los granos integrales, las bananas, las hortalizas de hoja verde, las cebollas, el ajo, la soja y las alcachofas.

Además, se agregan probióticos y prebióticos a algunos alimentos y están disponibles como suplementos alimentarios. Se está investigando la relación de la microbiota intestinal con las enfermedades. Los beneficios para la salud de los probióticos y prebióticos actualmente disponibles no se han probado de manera concluyente.

  • Sin embargo, los efectos secundarios son poco frecuentes y la mayoría de los adultos sanos pueden incorporar con seguridad alimentos que contienen prebióticos y probióticos a su alimentación.
  • Las investigaciones futuras pueden conducir a probióticos avanzados con mayor potencial para mejorar la salud.

Si estás considerando tomar suplementos, consulta con el médico para asegurarte de que sean adecuados para ti.

¿Cuánto es lo máximo que se puede tomar antibióticos?

Disponible módulo formativo: Volumen 27 – Número 5. Saber más Puntos para una lectura rápida

See also:  Motrin Ibuprofeno Para Que Sirve?

• En los últimos años, la resistencia a los antibióticos se ha intensificado, y se ha convertido en una amenaza para la salud pública. • El consumo de antibióticos está directamente relacionado con el desarrollo de resistencias. • La presión selectiva de los antibióticos sobre las bacterias se incrementa a medida que se alarga la duración del tratamiento. • La duración de los tratamientos es uno de los aspectos que hay que tener en cuenta en la valoración de la idoneidad de la antibioticoterapia. • La disminución de la duración del tratamiento antibiótico es una de las estrategias clave de los programas de optimización del uso de antibióticos. • Los tratamientos cortos han demostrado ser eficaces, con menos efectos adversos y riesgo de selección de resistencias, además de ser más económicos y favorecer la adherencia al tratamiento. • El elevado consumo de antibióticos y el importante porcentaje de tratamientos inapropiados en la atención primaria ofrece una gran oportunidad para su optimización. • Gran parte de las infecciones atendidas a nivel de la atención primaria pueden ser tratadas con cursos de tratamientos antibióticos iguales o inferiores a 7 días. • Es necesario promover el cambio hacia la optimización de las duraciones de los tratamientos antibióticos lo más cortas posible, según la evidencia disponible. • Actualmente, no hay evidencia para indicar tratamientos cortos en pacientes con inmunosupresión, infecciones graves, infecciones quirúrgicas con mal control del foco o infecciones protésicas.

Palabras clave: Antibióticos Duración del tratamiento Resistencias Optimización del tratamiento. Texto completo Introducción Se estima que las infecciones causadas por bacterias resistentes arrojan un saldo de unas 33.000 muertes al año en Europa. En España, según los datos del Registro del Conjunto Mínimo Básico de Datos (CMBD), en el año 2016 murieron casi 3.000 personas como consecuencia de este tipo de infecciones 1,

  1. La estimación según un reciente estudio español arroja cifras aún más alarmantes: las muertes atribuidas a infecciones por bacterias multirresistentes se calculan en 35.400 al año, cifra 30 veces superior a la de los accidentes de carretera 2,
  2. A esto se suma un coste añadido de 1.500 millones de euros anuales en la Unión Europea (UE), y alrededor de 150 millones de euros anuales a nivel español 1,

Son, además, infecciones más difíciles de tratar debido a la disminución o ausencia de antibióticos eficaces 3, Si se mantiene la tendencia y no se toman medidas urgentes al respecto, se prevé que la mortalidad anual alcanzará los 10.000.000 a nivel mundial y los 390.000 en Europa en el año 2050, colocándose por delante de las muertes atribuidas al cáncer 4,

Frente a este preocupante panorama han emergido una serie de estrategias encaminadas a luchar en contra de este fenómeno, entre las que se encuentra el desarrollo de los programas de optimización del uso de antimicrobianos (PROA, antibiotic stewardship programs en inglés), cuyo objetivo principal es mejorar los resultados clínicos de los pacientes con infecciones, minimizando los efectos adversos asociados a la utilización de antimicrobianos y garantizando la utilización de tratamientos coste-eficaces 5,

Una de las intervenciones clave de estos programas es promover la duración mínima indispensable de los tratamientos antibióticos para asegurar la resolución clínica con la menor carga de efectos indeseables, entre los que se cuentan la aparición y diseminación de resistencias y la diarrea por Clostridium difficile 5–7,

  1. Consumo de antibióticos y desarrollo de resistencias El proceso natural de evolución de las bacterias contempla el desarrollo de mecanismos de resistencia que se ven incrementados por la presión selectiva que ejercen los antibióticos.
  2. La sobreutilización de los antibióticos se ha relacionado claramente con la aparición de resistencias, no solo a nivel global, sino también a nivel individual 8,

Una revisión sistemática y metaanálisis de estudios en pacientes de atención primaria mostró que el uso de antibióticos se asocia a la aparición de resistencias al menos durante los primeros 12 meses postratamiento, una relación que es más fuerte en los primeros 2 y 3 meses 9,

Actualmente, la aparición y evolución de las resistencias no es solo un problema a nivel hospitalario. Cada vez es más frecuente la detección de microorganismos resistentes en la comunidad y la identificación de personas sanas como reservorios de bacterias resistentes 10, España es uno de los países del mundo con mayor consumo de antibióticos a nivel mundial y europeo 11,12,

En 2017 se situaba como el segundo consumidor europeo a nivel comunitario, por detrás de Chipre, y en primer lugar si se incluyen datos de consumo hospitalario 12 ( fig.1 ). Este elevado consumo se acompaña de tasas de resistencia superiores en los países del sur y este de Europa con respecto a los países del norte 13 ( fig.2 ).

En el ámbito de la atención primaria se realizan del 80% al 90% de las prescripciones de antibióticos, y se estima que el 50% de estas son inapropiadas, bien sea por indicación, selección, dosis y/o duración del tratamiento 12,14, de manera que tenemos una gran oportunidad para optimizar los tratamientos.

En nuestro país, una de cada tres consultas a los médicos de familia está relacionada con posibles enfermedades infecciosas y el 75-85% de las prescripciones de antibióticos se utilizan en enfermedades respiratorias 15, La disminución de la exposición global a los antibióticos es una de las piedras angulares de la lucha en contra de las resistencias antimicrobianas.

A nivel de la atención sanitaria, las estrategias para conseguirlo pasan por evitar tratamientos innecesarios y acortar las duraciones de los tratamientos antibióticos, disminuyendo así la presión selectiva sobre las bacterias 5,6,16, Pero. ¿es posible acortar el tratamiento antibiótico? Curiosamente, las duraciones tradicionales de los tratamientos antibióticos se han fijado en 7 días o sus múltiplos –14, 28 días.–, no siempre basándose en la evidencia.

La elección de este período ha venido influenciada por los 7 días que dura 1 semana y que algún experto ha denominado “las unidades de Constantino”, en alusión al establecimiento de la duración de la semana de 7 días por el Emperador Constantino el Grande en el año 321 a.C.17,

La propuesta de reducción de las duraciones de los tratamientos antibióticos se basa, por un lado, en el rápido efecto de los antibióticos (clínicamente visible en los primeros 3-4 días y con una eficacia máxima a los 5-8 días del inicio) y, por otro, en el hecho de que la selección de mutantes resistentes comienza a partir de los 3-4 días del inicio del tratamiento y se incrementa a medida que aumenta el tiempo de exposición 6,

Actualmente hay suficiente evidencia que apoya el uso de tratamientos cortos en diferentes tipos de infecciones 6, La comparación de tratamientos antibióticos cortos frente a los tratamientos estándar en pacientes adultos hospitalizados arrojó porcentajes similares de curación clínica y microbiológica, mortalidad y recaída, con la ventaja de que los pacientes con tratamientos cortos presentaron un 9% menos de riesgo de desarrollar infecciones por microorganismos multirresistentes.

Las infecciones incluidas en esta revisión sistemática y metaanálisis fueron la neumonía adquirida en la comunidad, neumonía asociada a ventilación mecánica, infección del tracto urinario e infección intrabdominal 18, Los mismos resultados se observaron en la neumonía adquirida en la comunidad (NAC), la otitis media aguda, la sinusitis bacteriana aguda, la cistitis y la pielonefritis en el ámbito de la atención primaria en una revisión de revisiones sistemáticas 19,

A igualdad de eficacia clínica, estos tratamientos presentan menos efectos adversos y riesgo de selección de resistencias, son más económicos y tienen el potencial de favorecer la adherencia al tratamiento 20, A continuación, comentaremos la duración reducida de antibióticos en las infecciones más prevalentes en atención primaria.

  • Faringoamigdalitis aguda (FA): en esta infección tiene una gran importancia, a la hora de decidir iniciar tratamiento antibiótico, diferenciar si la infección está causada por Streptococcus pyogenes o por virus.
  • Esta decisión en ocasiones no debe estar basada solo en síntomas y signos clínicos que pueden ser poco discriminativos.

Las pruebas rápidas de detección de antígeno “point-of-care” tienen una sensibilidad y especificidad elevadas y son muy útiles en niños de más de 3 años con evidencia clínica de FA y ausencia de signos y síntomas de infección vírica 21, El antibiótico de elección es amoxicilina oral y en alérgicos, una cefalosporina de primera generación (reacción no anafiláctica) o clindamicina, claritromicina o azitromicina.

La duración del tratamiento de la FA se ha establecido en 10 días, para evitar la colonización persistente y el riesgo de complicaciones como la fiebre reumática, excepto para la azitromicina que se establece en 5 días 22,23, Sinusitis aguda: la sinusitis aguda es generalmente una complicación de una infección vírica de las vías respiratorias altas que se presenta en el 5-10% de los casos en niños pequeños y en el 1-2% de las que afectan a los adultos.

El tratamiento es amoxicilina a dosis altas, asociada o no a ácido clavulánico. La duración del tratamiento, si la evolución es correcta, se establece en 5 días en adultos y 10 días en niños 23–25, Otitis media aguda (OMA): la otitis media con exudado (OME) es una entidad que puede producirse después de un episodio de OMA o como consecuencia de una disfunción de la trompa de Eustaquio secundaria a una infección del tracto respiratorio superior.

  1. Así mismo, la OME puede predisponer al desarrollo de una OMA.
  2. Dado que la OME no requiere tratamiento antibiótico, es muy importante diferenciar clínicamente ambas entidades a la hora de evitar el uso inadecuado de los antibióticos.
  3. La OMA tiene una elevada tasa de curación espontánea y un riesgo muy bajo de complicaciones, por lo que en la mayoría de los niños con OMA leve, lo más adecuado es la visita diferida y únicamente tratar si los síntomas persisten o empeoran a las 48-72 horas.

Está indicado el tratamiento antibiótico en niños menores de 2 años y especialmente en menores de 6 meses por el riesgo de complicaciones y recidiva, en OMA severa (fiebre ≥ 39 °C y/u otalgia intensa) y OMA con otorrea. El tratamiento de elección en los cuadros leves es amoxicilina y en los severos o en niños menores de 6 meses, amoxicilina-ácido clavulánico.

Si fracasa el tratamiento anterior, el antibiótico de elección es ceftriaxona intramuscular durante 3 días. En casos de alergia a la penicilina sin reacción anafiláctica, el tratamiento es cefuroxima o si existe el antecedente de reacción anafiláctica (tipo 1): azitromicina o claritromicina. La duración del tratamiento se establece en 7-10 días en menores de 2 años, OMA severa o recurrencias y de 5 a 7 días en los mayores de 2 años y OMA leve-moderada 26,

Neumonía adquirida en la comunidad: una de las patologías en las que se debe reducir de forma sustancial el consumo de antibióticos es en la NAC. A menudo se tratan infecciones víricas con este pretexto y frecuentemente la duración de la antibioticoterapia en las que sí la requieren supera las recomendaciones establecidas.

Una revisión sistemática no mostró diferencias al comparar pautas cortas de 3-7 días con las superiores a los 7 días en el tratamiento de la NAC 27, En un ensayo clínico controlado y aleatorizado que incluía también neumonías graves se demostró que el tratamiento intravenoso con amoxicilina durante 3 días era tan eficaz como la pauta de 8 días 28,

Basándose en ello, las guías de la Infectious Diseases Society of America (IDSA) recomiendan una duración de 5 días si el paciente resta apirético desde 48 horas antes y estable hemodinámicamente 29, En definitiva, la NAC del adulto puede ser tratada durante 5 días en gran parte de los casos 20,

  1. La presencia de neumonía bacteriémica por Staphylococcus aureus, empiema, absceso pulmonar, neumonía necrosante o Legionella puede requerir un tratamiento más prolongado.
  2. Exacerbación de la EPOC: el tratamiento antibiótico no está recomendado para todos los pacientes con exacerbación, ya que su etiología no está siempre relacionada con una infección bacteriana.

Es necesario valorar tanto la gravedad del episodio como las características de la presentación clínica que identifiquen síntomas y signos que sugieran la presencia de infección bacteriana 30, Clásicamente se han utilizado los criterios de Anthonisen 31 (disnea, incremento del volumen del esputo o de su purulencia) para decidir la instauración de la antibioticoterapia.

  1. La presencia de estos tres síntomas cardinales son indicación de tratamiento antibiótico.
  2. La duración de tratamiento antibiótico recomendada es entre 5 y 7 días.
  3. Una revisión sistemática de 10 ensayos aleatorizados demostró que tratamientos de 7 días o menos, en comparación con mayor número de días, no provocó mayor fracaso terapéutico 32,

En el caso de infección por Pseudomonas aeruginosa, el tratamiento puede prolongarse hasta 10-14 días 30, Bacteriuria asintomática: a través de los PROA se ha detectado que el tratamiento de la bacteriuria asintomática contribuye de manera importante al uso inapropiado de los antimicrobianos 8,

La evidencia muestra beneficio en el tratamiento de la bacteriuria asintomática en mujeres embarazadas (durante 4-7 días o con una dosis única de fosfomicina trometamol 3 g) y en pacientes sometidos a manipulación urológica con alto riesgo de sangrado de la mucosa, previo al procedimiento 8,33,34, Cistitis: a nivel global, la cistitis aguda no complicada es una de las causas más comunes de prescripción de antimicrobianos y es el tipo más frecuente de infección del tracto urinario (ITU) 35,

La eficacia de las pautas cortas de tratamiento ha sido ampliamente demostrada en cistitis aguda no complicada en mujeres, estableciéndose la recomendación de tratamiento entre 1 y 5 días, en función del antibiótico utilizado. La fosfomicina trometamol 3 g en dosis única o la nitrofurantoína durante 5 días son de elección 34–36,

Sin embargo, en presencia de factores que puedan complicar la infección (inmunosupresión, embarazo, ITU en hombres, alteraciones urológicas, evolución lenta) se recomienda tratamientos más largos, de al menos 7 días 33,34, En el caso de mujeres diabéticas controladas y sin alteraciones urológicas se podrían utilizar pautas cortas de infecciones no complicadas 35–37,

En el caso de este tipo de infección en hombres, sin otros factores de complicación, dos estudios observacionales recientes sugieren que tratamientos de más de 7 días no reducen el riesgo de recurrencia 7,38, Actualmente está en marcha un ensayo clínico aleatorizado con la intención de comparar el beneficio clínico de pautas de 7 días con las de 14 días, que arrojará una evidencia más sólida en este grupo poblacional 38,

Pielonefritis: la eficacia clínica y microbiológica de los tratamientos de 7 días o menos para la pielonefritis aguda (PNA), con o sin bacteriemia, fue comparable a la de los tratamientos de más de 7 días, excepto en el subgrupo de pacientes con alteraciones urogenitales, en los que la eficacia microbiológica fue ligeramente superior en los tratamientos más largos, según una revisión y metaanálisis de 8 ensayos clínicos aleatorizados 39,

See also:  Los Antibióticos Curan Enfermedades Causadas Tanto Por Virus Como Por Bacterias?

En las guías, las duraciones de los tratamientos varían según el antibiótico utilizado: 5-7 días para quinolonas (levofloxacino, ciprofloxacino), 7-10 días para cefalosporinas y amoxicilina/clavulánico, 10-14 días para cotrimoxazol 33,34,40, No hay estudios controlados de cotrimoxazol con duraciones inferiores a 14 días, pero en la práctica clínica se ha visto que, en caso de respuesta clínica adecuada, 10 días serían suficientes 34,

Un ensayo clínico reciente mostró que, en pacientes hombres y mujeres no embarazadas ingresados por pielonefritis (excluyendo pacientes con sepsis, abscesos, prostatitis, ITU recurrente o asociada a sonda vesical u obstrucción del tracto urinario) y con evolución clínica favorable, el tratamiento durante 7 días resultó ser no inferior al de 14 días, con re-gímenes que no incluían fluorquinolonas 41,

En el caso de -infecciones complicadas graves y con lenta respuesta al tratamiento podrían ser necesarios tratamientos más prolongados, probablemente a nivel hospitalario 33,34, ITU asociada a sonda vesical: se recomienda una duración de 7 días en caso de resolución rápida de los síntomas y evolución favorable (o 5 días de levofloxacino).

  1. En mujeres con ITU inferior tras la retirada de la sonda considerar solo 3 días de tratamiento o una dosis única de fosfomicina trometamol 3 g 34,
  2. Se debe recordar que la presencia de piuria aislada no es indicador de infección, y no debe ser criterio de inicio de tratamiento antibiótico.
  3. Tampoco la turbidez y el olor de la orina deben usarse para diferenciar entre bacteriuria asintomática e infección 33,

Prostatitis aguda: las guías europeas recomiendan una duración mínima de 2 semanas, que se alargarán hasta 4 semanas en función de la resolución de los síntomas. Las quinolonas y el cotrimoxazol son los antibióticos que presentan mejor perfil respecto a la penetración en la próstata, pero su uso empírico está limitado por las resistencias.

  1. Se podría iniciar el tratamiento con cefuroxima, y en función del antibiograma del urocultivo cambiar a ciprofloxacino o cotrimoxazol 33,42,
  2. Celulitis y erisipela: la duración de la terapia es otra fuente de preocupación en muchas infecciones relacionadas con tratamientos indebidamente prolongados.
  3. El tratamiento en caso de celulitis o erisipela no complicadas deberá mantenerse durante 5 días.

En casos de formas graves o extensas deberá ampliarse la duración entre 14 y 21 días 43,44, Abscesos y forúnculo: el tratamiento de elección en el caso de los abscesos y furúnculos en las formas leves es la incisión y desbridamiento, sin requerir tratamiento antibiótico.

  • En el caso de los abscesos múltiples o recurrentes, edades extremas o signos de infección sistémica, se recomienda después de obtener material para cultivo, el inicio de tratamiento antibiótico durante 5-10 días 44,
  • En la Tabla 1 se detalla la duración recomendada del tratamiento antibiótico y la pauta de elección para algunas de las infecciones más comunes en atención primaria.

Se debe tener en cuenta que, según la evidencia actual, hay situaciones en las que los tratamientos cortos pueden no ser adecuados: pacientes con inmunosupresión grave, infecciones graves o producidas por bacterias multirresistentes, control inadecuado del foco de la infección, pacientes con infección protésica, acceso inadecuado del antibiótico al lugar de la infección o en pacientes con una lenta evolución clínica 6,

  1. Traslado de la evidencia a la práctica clínica La duración del tratamiento antibiótico es uno de los aspectos que determina su idoneidad.
  2. A pesar de la evidencia disponible y de la inclusión en las guías, la aplicación en la práctica clínica de tratamientos antibióticos reducidos sigue siendo un desafío.

Se han identificado diversas causas que no favorecen la implantación de las duraciones más cortas, entre las que se encuentran: a ) la creencia de que la prolongación de la terapia es más segura y actúa en contra de la aparición de resistencias 20,45 ; b ) la falta de formación para la promoción y seguimiento del uso de terapias más cortas 46 ; c ) la falta de conocimiento de las guías, sensación de que no se ajustan al cuidado individualizado del paciente y escepticismo respecto a algunas recomendaciones de las mismas 47 ; d ) el desconocimiento de los pacientes respecto a los antibióticos, y e ) el miedo de los prescriptores a ser culpado de los malos resultados clínicos 48,

Curiosamente, un estudio retrospectivo de cohortes mostró que los médicos de familia con más años en el ejercicio de la profesión prescriben tratamientos más largos, con la probable explicación de que se formaron en un momento en el que no había evidencia de tratamientos cortos y no se pensaba en el acuciante problema de las resistencias como una prioridad 49,

Existen diversas estrategias para promover duraciones de tratamiento efectivo lo más cortas posible. Se recomienda que la duración se especifique en las guías y/o protocolos utilizados en nuestro entorno y es imprescindible incluir su abordaje en las actividades formativas 50,

Se ha identificado que la recomendación de un rango de días (p. ej., 5-7 días), en lugar de la duración más baja posible correspondiente (5 días en este caso), favorece la elección por el prescriptor de un número intermedio o el mayor número del rango, lo que conlleva duraciones más largas 51, Es imprescindible abordar la optimización de las duraciones de los tratamientos antibióticos en las actividades e intervenciones formativas, las cuales deben ir asociadas a asesorías/auditorías con feedback para aumentar su efectividad 50,

A nivel de la atención primaria es importante que la formación se dirija no solo a los médicos prescriptores, sino también a los pacientes, para poder trabajar con ellos de manera conjunta el conocimiento de la acción de los antibióticos y de la importancia de limitar su uso al estrictamente necesario 45,

  1. A diferencia del ámbito hospitalario, a nivel de la atención primaria se dificulta el seguimiento de la duración de los tratamientos.
  2. De hecho, el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) incluye indicadores de consumo de antibióticos a nivel de la atención primaria, pero no incluye indicadores relacionados específicamente con la duración del tratamiento 52,

No obstante, una de las propuestas del PRAN 2019-2021 es revisar el formato actual de los envases de los antibióticos y fomentar el uso de los formatos que se adecúen a la duración mínima recomendada de tratamiento 1, Sería interesante disponer de programas automatizados de soporte a la decisión clínica, integrados en las estaciones de trabajo, que propusieran automáticamente la duración recomendada en función de la indicación y las características del paciente 50,

También, como mejora en la calidad de la prescripción, se recomienda dejar constancia en la historia clínica del paciente de la indicación y duración prevista del tratamiento 53, ¿Hacia dónde vamos? La duración óptima de los tratamientos debería plantearse de manera individualizada en función de la evolución clínica del paciente, y no como un rango fijo y estricto de duración, aunque este enfoque se dificulte a nivel de atención primaria 45,

En los próximos años veremos aumentar la evidencia respecto a la duración del tratamiento antibiótico de diferentes infecciones, con diseños de estudios pensados específicamente para establecer la duración óptima en función de la respuesta del paciente 16,54,

  • Bibliografía Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) 2019-2021,
  • Disponible en http://www.resistenciaantibioticos.es/es/publicaciones/plan-nacional-frente-la-resistencia-los-antibioticos-pran-2019-2021.
  • Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

Registro hospitalario de pacientes afectados por las resistencias bacterianas, Disponible en https://seimc.org/contenidos/noticias/2018/seimc-Registro_de_Pacientes_BMR.pdf Organización Mundial de la Salud OMS Resistencia a los antibióticos. Nota de prensa,

  • Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/resistencia-a-los-antibi%C3%B3ticos J. O’Neill.
  • Review on Antimicrobial Resistance.
  • Antimicrobial Resistance: Tackling a Crisis for the Health and Wealth of Nations.J.
  • Rodriguez-Baño, J.R.
  • Paño-Pardo, L.
  • Álvarez-Rocha, Á.
  • Asensio, E. Calbo, E.

Cercdenado, et al, Programas de optimización de uso de antimicrobianos (PROA) en hospitales españoles: documento de consenso GEIH-SEIMC. SEFH y SEMPSPH. Farm Hosp., 36 (2012), J. Pasquau, E.S. de Jesus, S. Sadyrbaeva, P. Aznarte, C. Hidalgo-Tenorio. The Reduction in Duration of Antibiotic Therapy as a Key Element of Antibiotic Stewardship Programs.

J Antimicro., 1 (2015), pp.1 D.M. Drekonja, T.S. Rector, A. Cutting, J.R. Johnson. Urinary tract infection in male veterans: treatment patterns and outcomes. JAMA Intern Med., 173 (2013), pp.62-68 L.E. Nicolle, K. Gupta, S.F. Bradley, R. Colgan, G.P. DeMuri, D. Drekonja, et al, Clinical Practice Guideline for the Management of Asymptomatic Bacteriuria: 2019 Update by the Infectious Diseases Society of America.

Clin Infect Dis., 68 (2019), pp. e83-e110 C. Costelloe, C. Metcalfe, A. Lovering, D. Mant, A.D. Hay. Effect of antibiotic prescribing in primary care on antimicrobial resistance in individual patients: systematic review and meta-analysis. BMJ., 340 (2010), pp.

C2096 Y. Mo, I. Seah, P.S.P. Lye, X.L.J. Kee, K.Y.M. Wong, K.K.K. Ko, et al, Relating knowledge, attitude and practice of antibiotic use to extended-spectrum beta-lactamase-producing Enterobacteriaceae carriage: results of a cross-sectional community survey. BMJ Open., 9 (2019), pp. e023859 The Center for Disease Dynamics Economics & Policy.

Resistance Map: Antibiotic use, Disponible en: https://resistancemap.cddep.org/AntibioticUse.php European Centre for Disease Prevention and Control. Antimicrobial consumption. En: ECDC. Annual epidemiological report for 2017. European Centre for Disease Prevention and Control.

  1. Surveillance of antimicrobial resistance in Europe – Annual report of the European Antimicrobial Resistance Surveillance Network (EARS-Net) 2017.
  2. Antibiotic Prescribing and Use in Doctor’s Offices – CDC,
  3. Disponible en: https://www.cdc.gov/antibiotic-use/community/programs-measurement/measuring-antibiotic-prescribing.html Médicos de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) expertos en enfermedades infecciosas, a favor de la implantación de programas de optimización de antimicrobianos (PROA) en Atención Primaria.

Nota de prensa L.B. Rice. The Maxwell Finland Lecture: for the duration-rational antibiotic administration in an era of antimicrobial resistance and clostridium difficile. Clin Infect Dis., 46 (2008), pp.491-496 B. Spellberg. The Maturing Antibiotic Mantra: “Shorter Is Still Better”.

J Hosp Med., 13 (2018), pp.361-362 S. Royer, K.M. DeMerle, R.P. Dickson, H.C. Prescott. Shorter Versus Longer Courses of Antibiotics for Infection in Hospitalized Patients: A Systematic Review and Meta-Analysis. J Hosp Med., 13 (2018), pp.336-342 E. Dawson-Hahn, M. Sharon, I. Onakpoya, N. Roberts, M. Kronman, C.C.

Butler, et al, Short-course versus long-course oral antibiotic treatment for infections treated in outpatient settings: a review of systematic reviews. Fam Pract., 34 (2017), pp.511-519 A. Uranga, P.P. España, A. Bilbao, J.M. Quintana, I. Arriaga, M. Intxausti, et al,

  • Duration of antibiotic treatment in community-acquired pneumonia: a multicenter randomized clinical trial.
  • JAMA Internal Med, 176 (2016), pp.1257-1265 J.F. Cohen, R. Cohen, P. Bidet, A. Elbez, C.
  • Levy, P.M.
  • Bossuyt, et al,
  • Efficiency of a clinical prediction model for selective rapid testing in children with pharyngitis: A prospective, multicenter study.

PLoS One., 12 (2017), pp. e0172871 S.T. Shulman, A.L. Bisno, H.W. Clegg, M.A. Gerber, E.L. Kaplan, G. Lee, et al, Clinical practice guideline for the diagnosis and management of group A streptococcal pharyngitis: 2012 update by the Infectious Diseases Society of America.

  • Clin Infect Dis., 55 (2012), pp.
  • E86-e102 L. Zeng, L. Zhang, Z. Hu, E.A. Ehle, Y. Chen, L.
  • Liu, et al,
  • Systematic Review of Evidence-Based Guidelines on Medication Therapy for Upper Respiratory Tract Infection in Children with AGREE Instrument.
  • PLoS One., 9 (2014), pp.
  • E87711 A.W.
  • Chow, M.S.
  • Benninger, I.
  • Brook, J.L.

Brozek, E.J.C. Goldstein, A. Lauri, et al, IDSA clinical practice guideline for acute bacterial rhinosinusitis in children and adults. Clin Infect Dis., 54 (2012), pp. e72-e112 M. Méndez, C. Rodrigo. Sinusitis aguda. Celulitis periorbitària. Aso-ciación Española de Pediatría, (2009), A.S.

  • Lieberthal, A.E.
  • Carroll, T.
  • Chonmaitree, T.G.
  • Ganiats, A.
  • Hoberman, M.A.
  • Jackson, et al,
  • The Diagnosis and Management of Acute Otitis Media.
  • Pediatrics., 131 (2013), pp.
  • E964-e999 J.Z. Li, L.G.
  • Winston, D.H. Moore, S. Bent.
  • Efficacy of short-course antibiotic regimens for community-acquired pneumonia: a meta-analysis.

Am J Med., 120 (2007), pp.783-790 R. El Moussaoui, C.A. de Borgie, P. van den Broeck, W.N. Hustinx, P. Bresser, G.E. van den Berk, et al, Effectiveness of discontinuing antibiotic treatment after three days versus eight days in mild to moderate-severe community-acquired pneumonia: randomised, double blind study.

  1. BMJ., 332 (2006), pp.1355-1360 L.A.
  2. Mandell, R.G.
  3. Wunderink, A.
  4. Anzueto, J.G.
  5. Bartlett, G.D.
  6. Campbell, N.C.
  7. Dean, et al,
  8. Infectious Diseases Society of America/American Thoracic Society consensus guidelines on the management of community-acquired pneumonia in adults.
  9. Clin Infect Dis., 44 (2007), pp.
  10. S27-S72 J.

González Del Castillo, F.J. Candel, J. de la Fuente, F. Gordo, F.J. Martín-Sánchez, R. Menéndez, et al, Integral approach to the acute exacerbation of chronic obstructive pulmonary disease. Rev Esp Quimioter., 31 (2018), pp.461-484 N.R. Anthonisen, J. Manfreda, C.P.

  • Warren, E.S.
  • Hershfield, G.K.
  • Harding, N.A. Nelson.
  • Antibiotic therapy in exacerbations of chronic obstructive pulmonary disease.
  • Ann Intern Med., 106 (1987), pp.196-204 M.
  • Stolbrink, J.
  • Amiry, J.D. Blakey.
  • Does antibiotic treatment duration affect the outcomes of exacerbations of asthma and COPD?.
  • A systematic review.

Chron Respir Dis., 15 (2018), pp.225-240 R.R. Bonkat (Chair), F. Bartoletti, T. Bruyère, S.E. Cai, B. Geerlings, S. Köves, et al, Guidelines Associates: T. Mezei, A. Pilatz, B. Pradere, R. Veeratterapillay. Guidelines of European Association of Urology: Urological Infections.M.

De Cueto, L. Aliaga, J.I. Alós, A. Canut, I. Los-Arcos, J.A. Martínez, et al, Executive summary of the diagnosis and treatment of urinary tract infection: Guidelines of the Spanish Society of Clinical Microbiology and Infectious Diseases (SEIMC). Enferm Infecc Microbiol Clin., 35 (2017), pp.314-320 L. Grigoryan, B.

Trautner, K. Gupta. Diagnosis and management of urinary tract infections in the outpatient setting. JAMA., 312 (2014), pp.1677-1684 K. Gupta, T.M. Hooton, K.G. Naber, B. Wullt, R. Colgan, L.G. Miller, et al, International clinical practice guidelines for the treatment of acute uncomplicated cystitis and pyelonephritis in women: A 2010 Update by the Infectious Diseases Society of America and the European Society for Microbiology and Infectious Diseases.

  • Clin Infect Dis., 52 (2011), pp.
  • E103-e120 L.
  • Grygorian, R.
  • Zoorob, H. Wang, M.
  • Horsfield, K.
  • Gupta, B.W. Trautner.
  • Less workup, longer treatment, but no clinical benefit observed in women with diabetes and acute cystitis.
  • Diabetes Res Clin Pract., 129 (2017), pp.197-202 G.J.
  • Germanos, B.W.
  • Trautner, R.J.
  • Zoorob, J.L.

Salemi, D. Drekonja, K. Gupta, et al, No Clinical Benefit to Treating Male Urinary Tract Infection Longer Than Seven Days: An Outpatient Database Study. Open Forum Infect Dis., 6 (2019), pp. ofz216 N. Eliakim-Raz, D. Yahav, M. Paul, L. Leibovici. Duration of antibiotic treatment for acute pyelonephritis and septic urinary tract infection– 7 days or less versus longer treatment: systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials.

  • J Antimicrob Chemother., 68 (2013), pp.2183-2191 NICE guideline (NG111).
  • Pyelonephritis (acute): antimicrobial prescribing,
  • Disponible en: https://www.nice.org.uk/guidance/ng111 P.
  • Rudrabhatla, S.
  • Deepanjali, J.
  • Mandal, R.P.
  • Swaminathan, T.
  • Adhiravan.
  • Stopping the effective non-fluoroquinolone antibiotics at day 7 vs continuing until day 14 in adults with acute pyelonephritis requiring hospitalization: A randomized non-inferiority trial.
See also:  No Sabía Que Estaba Embarazada Y Tome Antibióticos?

PLoS One., 13 (2018), pp. e0197302 NICE guideline (NG110). Prostatitis (acute): antimicrobial prescribing, Disponible en: https://www.nice.org.uk/guidance/ng110 D.L. Stevens, A.L. Bisno, H.F. Chambers, E. Patchen Dellinger, E.J.C. Goldstein, S.L. Gorbach, et al,

  • Practice guidelines for the diagnosis and management of skin and soft tissue infections: 2014 update by the Infectious Diseases Society of America.
  • Clin Infect Dis., 59 (2014), pp.
  • E10-e52 Treatment guide for skin & soft tissue infections.
  • Spanish Chemotherapy Society, Spanish Internal Medicine Society.

Spanish Association of Surgeons. Rev Esp Quimioter., 19 (2006), pp.378-394 M.J. Llewelyn, J.M. Fitzpatrick, E. Darwin, S. Tonkin-Crine, C. Gorton, J. Paul, et al, The antibiotic course has had its day. BMJ., 358 (2017), pp. j3418 S. Posillico, B.T. Young, H.A. Ladhani, B.M.

  1. Zosa, J.A. Claridge.
  2. Current Evaluation of Antibiotic Usage in Complicated Intra-Abdominal Infection after the STOP IT Trial: Did We STOP IT?.
  3. Surg Infect., 20 (2019), pp.184-191 D.
  4. Livorsi, A.M.
  5. Comer, M.S.
  6. Matthias, E.N.
  7. Perencevich, M.J. Bair.
  8. Barriers to guideline-concordant antibiotic use among inpatient physicians: A case vignette qualitative study.

J Hosp Med., 11 (2016), pp.174-180 A. Zhuo, M. Labbate, J.M. Norris, G.L. Gilbert, M.P. Ward, B. Bajorek, et al, Opportunities and challenges to improving antibiotic prescribing practices through a One Health approach: results of a comparative survey of doctors, dentists and veterinarians in Australia.

BMJ Open., 8 (2018), pp. e020439 C.I. Fernandez-Lazaro, K.A. Brown, B.J. Langford, N. Daneman, G. Garver, K.L. Schwartz. Late-career Physicians Prescribe Longer Courses of Antibiotics. Clin Infect Dis., (2019), T.F. Barlam, S.E. Cosgrove, L.M. Abbo, C. MacDougall, A.N. Schuetz, E.J. Septimus, et al, Implementing an Antibiotic Stewardship Program: Guidelines by the Infectious Diseases Society of America and the Society for Healthcare Epidemiology of America.

Clin Infect Dis., 62 (2016), pp. e51-e77 G. Macheda, O.J. Dyar, A. Luc, B. Beovic, G. Béraud, B. Castan, et al, ESGAP and SPILF Are infection specialists recommending short antibiotic treatment durations? An ESCMID international cross-sectional survey. J Antimicrob Chemother., 73 (2018), pp.1084-1090 Indicadores de uso de antibióticos en Atención Primaria.

Línea estratégica I: Vigilancia / Salud Humana. Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), Disponible en: http://www.resistenciaantibioticos.es/es/system/files/content_images/indicadores_uso_antibioticos_ap.pdf H.L. Wilson, K. Daveson, C.B. Del Mar. Optimal antimicrobial duration for common bacterial infections.

Aust Prescr., 42 (2019), pp.5-9 K.B. Pouwels, M. Yin, C.C. Butler, B.S. Cooper, S. Wordsworth, A.S. Walker, et al, Optimising trial designs to identify appropriate antibiotic treatment durations. BMC Med., 17 (2019), pp.115 Guía de terapéutica antimicrobiana del Área Aljarafe.

¿Cómo se puede alterar la flora intestinal?

¿Qué altera la flora intestinal? – Existen muchos factores que pueden alterar la microbiota. Entre las principales causas, se encuentran:

Una alimentación inadecuada. Una dieta pobre en fibra y un exceso de carnes, grasas y azucares pueden afectar muy negativamente a la flora.Malos hábitos de vida. Entre otros, el sedentarismo, el estrés, el alcohol y el tabaco. También el insomnio y las rutinas de sueño irregulares resultan perjudiciales, al igual que la exposición a la contaminación.El envejecimiento. La edad constituye otro factor de riesgo. Fundamentalmente, a partir de los sesenta años desciende el número de bacterias beneficiosas. Esta es una de las razones del aumento de enfermedades, infecciones y síntomas digestivos -como el estreñimiento-, en este grupo de población.Infecciones víricas o bacterianas y otras enfermedades digestivas. La colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, entre otras, son susceptibles de alterar la flora intestinal.Tratamientos postoperatorios. Por ejemplo, radioterapia o cirugía.Algunos medicamentos. El consumo de antibióticos puede provocar igualmente desequilibrios en la flora intestinal. Estos medicamentos son muy necesarios en casos de infección, porque se ocupan de eliminar las bacterias que la causan, pero su uso cambia el equilibrio normal de la flora al dañar las bacterias propias beneficiosas y fomenta que se asienten otros microorganismos patógenos responsables de las diarreas asociadas a antibióticos.Viajes a otros lugares del mundo. Los desplazamientos largos provocan también con frecuencia alteraciones en la microbiota, y si además se viaja a lugares donde las condiciones higiénicas son malas o a zonas de climas tropicales, el riesgo de contraer la famosa diarrea del viajero es alta. Esta posibilidad aumenta sobre todo si se consumen alimentos crudos o poco cocinados, se bebe agua no embotellada, o no nos lavamos las manos antes de comer, entre otras cosas.

¿Qué pueden causar los antibióticos de amplio espectro en la flora bacteriana?

Riesgos – Como efecto secundario, los antibióticos pueden cambiar el contenido normal microbiano del cuerpo al atacar indiscriminadamente tanto las bacterias patológicas como las naturales, que son bacterias beneficiosas o inofensivas que se encuentran en el intestino, los pulmones y la vejiga.

¿Qué factores pueden alterar la microbiota intestinal?

Microbiota intestinal: clave de la salud El término microbiota se refiere a la comunidad de microorganismos vivos residentes en el intestino. La microbiota del intestino humano es una de las comunidades más densamente pobladas. La disbiosis es la alteración de la microbiota que puede conducir a la enfermedad La alimentación, la velocidad del tránsito intestinal e incluso la vía de nacimiento (parto o cesárea) y el tipo de alimentación (seno materno o fórmula) han demostrado producir diferencias en la microbiota intestinal.

  1. Una vez establecida la microbiota en un individuo, cambia poco en el tiempo.
  2. La manipulación neonatal del microbioma puede tener efectos deletéreos que podrían persistir hasta la etapa adulta.
  3. La maduración del sistema inmunitario y endocrino está influida por la colonización bacteriana.
  4. Un descubrimiento reciente es la presencia en la microbiota intestinal de miembros del dominio Archaea, considerado actualmente como distinto del dominio Bacteria.

Un ejemplo de arqueas es el Methanobrevibacter smithii, productor de metano, referido recientemente en el síndrome de intestino irritable con estreñimiento. Se ha descrito una microbiota humana de “tipo obeso”, asociada a la obesidad y al síndrome metabólico, con un incremento de la razón Firmicutes/Bacteroidetes.

La introducción de dietas altas en grasa en animales de experimentación ha mostrado un “microbioma con mayor capacidad de cosechar energía” y que lleva al hospedador a la obesidad. Los cambios en la microbiota intestinal, el aumento de la permeabilidad intestinal y la endotoxemia posiblemente juegan un papel en el desarrollo de un estado inflamatorio crónico de bajo grado en el hospedador que contribuye al desarrollo de la obesidad y de enfermedades metabólicas crónicas como el hígado graso no alcohólico (HGNA) que se ha convertido en un riesgo público de la salud mundial.

En conclusión, los descubrimientos recientes en el campo de la microbiota intestinal y su relación con el hospedador abren nuevos caminos en la comprensión de ciertas enfermedades inflamatorias y metabólicas. Quedan más preguntas que respuestas, entre ellas: ¿es posible producir cambios definitivos en la microbiota ya establecida de tal manera que se logren combatir ciertas enfermedades? En esta oportunidad Salus ha querido proporcionar la opinión de la especialista Belén Salinas de Reigosa, quien ha participado en numerosos congresos tanto a nivel nacional como internacional relacionados con este novedoso tema.

Comité Editorial Salus Los pediatras creen que el cambio más importante que se produce al momento de nacer es el proceso respiratorio autónomo y la adaptación del aparato circulatorio a las nuevas condiciones; no obstante, también se producen cambios no evidentes a primera vista, pero que tienen una importancia trascendental en la vida de los seres humanos.

Estos cambios se han detectado gracias a que en la actualidad se dispone de herramientas para explorar el fenómeno de colonización del ser humano por una microbiota que lo acompañara el resto de su vida, teniendo repercusiones muy importantes en todos los sistemas y aparatos del organismo.

  1. Para muchos expertos la clave de nuestra salud se encuentra en nuestros intestinos, considerándolos como las raíces del árbol llamado Salud.
  2. Esto se debe a que el intestino no es sólo un órgano de absorción, es el elemento más relevante para la actividad del sistema inmunológico y los mecanismos de protección del cuerpo.

La microbiota intestinal es el ecosistema microbiano del intestino, el cual incluye especies nativas que colonizan permanentemente el tracto gastrointestinal y una serie variable de microorganismos vivos que se encuentran transitoriamente en el tubo digestivo.

  • Las bacterias nativas se adquieren al nacer y durante el primer año de vida, mientras que las bacterias en tránsito se adquieren continuamente a través de los alimentos, bebidas u otras fuentes.
  • La población de microorganismos que convive en contacto directo con el hombre excede al número de células corporales del ser humano.

Esta población se compone de microorganismos pertenecientes a 4 filas: Firmicutes, Bacteroidetes, Actinobacteria y Proteobacteria, con un franco predominio de los dos primeros. Las bacterias anaerobias superan en número a las aerobias, los géneros predominantes son Bacteroides, Bifidobacterium, Eubacterium, Clostridium, Lactobacillus, Fusobacterium y diversos cocos grampositivos.

  • Desarrollo de la Microbiota : mientras dura el embarazo el lumen intestinal es estéril y tiene una baja tensión de oxígeno, ya que el que recibe, lo hace a través de la placenta.
  • El recién nacido comienza a tener una flora a partir de la microbiota fecal materna; las primeras bacterias que llegan al colon son enterobacterias microaerófilas, las cuales consumen el escaso oxígeno restante en el lumen intestinal y producen un ambiente favorable para el desarrollo de los anaerobios.

La microbiota de los niños nacidos por cesárea es diferente a aquellos nacidos por vía vaginal. Los mismos serotipos de Escherichia coli que aparecen en la boca de recién nacidos por vía vaginal inmediatamente después del parto, se encuentran en las heces fecales de la madre.

Sin embargo, en los nacidos por cesárea, la colonización tiene lugar por microorganismos aislados de la madre, el aire, o de otros recién nacidos, transferidos por el personal médico. La microbiota intestinal de los recién nacidos que reciben solo lactancia materna exclusiva está dominada por Bifidobacteria s durante la primera semana, con una menor proporción de la familia Enterobacteriaceae.

Contrariamente, la de niños alimentados con lactancia artificial se hace más diversa, con una mayor presencia de las familias Enterobacteriaceae y Enterococcus. Al mes de edad, estos niños están más colonizados por E. coli, C. difficile, Bacteroides spp.

y Streptococcus spp. Con el destete se produce una flora de transición y un paso gradual hacia la flora del adulto, la cual es determinada por factores intrínsecos (como secreciones dentro del intestino) y extrínsecos (dieta, envejecimiento, estrés, ambiente étnico entre otros). El tubo digestivo alberga un ecosistema bacteriano complejo, el cual evoluciona con el ser humano, adaptándose y conviviendo con él en una estrecha relación simbiótica.

Esta microbiota no se distribuye en forma homogénea, más del 99,9% se encuentra en el colon con un fuerte predominio de anaerobios estrictos. El ciego y el colon ascendente son sede de procesos intensos de fermentación y sus poblaciones bacterianas están en continuo crecimiento, produciendo concentraciones altas de ácidos grados volátiles (AGV) que llevan a un pH bajo (5,4-5,9), mientras que en el colon descendente estos procesos son menos intensos por lo cual la concentración de AGV en su lumen es menor y el pH más alto (6,6-6,9).

  • Funciones de la microbiota intestinal: la interacción humano-microbiota intestinal se cataloga en la actualidad como un supra o superorganismo, el cual cumple con funciones biológicas que están revolucionando el enfoque de muchas enfermedades crónicas.
  • Desarrollo del sistema inmunitario adaptativo: desde el nacimiento colabora en el desarrollo del sistema inmunitario, las interacciones entre microorganismos, epitelio, y tejidos linfoides intestinales son múltiples, continuos, de modo que remodelan constantemente los mecanismos locales y sistémicos de la inmunidad.

– Función defensiva de barrera: en la microbiota existe un equilibrio entre las poblaciones bacterianas dominantes y aquellas subdominantes, cuando este equilibrio es adecuado actúa como una barrera que impide la multiplicación de patógenos y el desarrollo de patologías gastrointestinales.

– Metabolismo de nutrientes: interviene en la transformación de fibra dietética o mucopolisacáridos en azúcares simples, ácidos grasos de cadena corta y otros nutrientes que pueden ser absorbidos. – Síntesis de proteínas: interviene en la producción de vitaminas K, B 12, B 6, tiamina, acido fólico, acido nicotínico, además participa en el metabolismo y recirculación de ácidos biliares.

– Aumento de la biodisponibilidad de algunos minerales: calcio, hierro, cobre, zinc. – Modula el crecimiento y diferenciación de células epiteliales: (factor protector contra el cáncer), interviene en la transformación de carcinógenos potenciales como los compuestos N-nitroso y aminas heterocíclicas y la activación de compuestos bioactivos como los fitoestrógenos.

  • Regulación del metabolismo energético del organismo: participa en el almacenamiento de la grasa en los adipocitos; la microbiota de los obesos está alterada, lo que podría explicar su mayor eficiencia en la extracción de energía a partir de los alimentos.
  • El contenido en grasa de la dieta es un factor que puede alterar la composición de la microbiota a través del aumento de las concentraciones plasmáticas de lipopolisacáridos y el consiguiente desarrollo de un estado proinflamatorio que facilita la aparición de resistencia insulínica.

Factores que afectan la microbiota intestinal: hay factores extrínsecos como la carga microbiana del ambiente, factores cotidianos como hábitos y tipos de alimentos, composición de la micro flora materna, estrés, consumo de agua clorada, siendo estas alteraciones menores comparadas con las producidas por el consumo regular de medicamentos como antiinflamatorios, laxantes, antiácidos, la administración de antibiótico impacta en forma considerable el equilibrio de la microbiota intestinal reduciendo drásticamente las poblaciones dominantes y favoreciendo la emergencia de patógenos oportunistas, también afectan la radio y quimioterapia.

Entre los factores intrínsecos están la carga genética, fisiología del huésped y nutrición endógena. Los factores mencionados anteriormente pueden conducir al fenómeno de Disbiosis que consiste en las alteraciones cualitativas o cuantitativas de la microbiota del estómago, el intestino delgado o el colon, produciendo un sobre crecimiento o una reducción de la microbiota.

Para la modulación de la microbiota intestinal existen agentes bioterapéuticos como son los prebióticos, probióticos y simbióticos, los cuales pueden ser considerados como herramientas útiles para mantener el equilibrio armonioso de la microbiota a través del manejo de la dieta del individuo.

Adblock
detector